Trump y Mike Pence tomarán posesión en un acto solemne en el Capitolio que acaparará la atención mundial.
El Departamento de Seguridad de Washington estima que entre 800.000 y 900.000 personas abarrotarán el centro de la capital estadounidense para asistir a las celebraciones.
“La gente va a venir en masa a Washington con cifras récord”, aseguró Trump ayer en su hiperactiva cuenta de la red social Twitter, al agregar que “¡será un gran jueves, viernes y sábado”.
Pese a las optimistas declaraciones del republicano, se trata de una cifra muy por debajo del récord de 1,8 millones de personas que asistieron en 2009 a la investidura del presidente saliente, Barack Obama.
Los actos oficiales empezarán hoy, en la víspera de la toma de posesión, con una ceremonia en la que Trump y Pence depositarán una corona de flores en la tumba del soldado desconocido en el cementerio nacional de Arlington, a las afueras de Washington.
El magnate neoyorquino no ha conseguido que ningún cantante de renombre acepte participar en su toma de posesión, a la que han rechazado acudir grandes artistas como Andrea Bocelli, Elton John y Céline Dion.
Trump jurará el cargo sobre una Biblia que le regaló su madre cuando acabó la escuela primaria en 1955, y sobre otra que usó Abraham Lincoln en su primera toma de posesión, hace 156 años, y que también utilizó Obama en sus dos tomas de posesión (2009 y 2013).
El ya flamante presidente dará un discurso “breve”, adelantó el historiador Douglas Brinkley tras reunirse con Trump.
