RÍO DE JANEIRO (AFP).Los crímenes se centran principalmente en Río de Janeiro, con 15 asesinatos de candidatos a alcaldes o concejales en los últimos nueve meses, lo que provoca temores de tensiones políticas en territorios peligrosos, como Río de Janeiro.
Pero atentados en otras regiones ganaron los titulares nacionales en los últimos días y podrían tener motivaciones políticas, admitió el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE).
El candidato a alcalde de Itumbiara (Estado de Goiás) fue ultimado el miércoles a balazos junto a un agente policial.
El caso más llamativo es el asesinato el lunes pasado del presidente de la célebre escuela de samba Portela y candidato a concejal en Río de Janeiro, Marcos Vieira, volvió a poner en primer plano el papel de las milicias paramilitares. Fue abatido por encapuchados.
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Además, en Minas Gerais, un alcalde que busca su reelección fue baleado desde una motocicleta, aunque resultó ileso.
El TSE informó que se había decidido el envío de militares para vigilar los comicios en 307 municipios de doce Estados. La opción fue recibida en muchos casos con escepticismo, dado que “los aparatos represivos del Estado no entienden los conflictos de esas comunidades y son en consecuencia ineficaces”, afirmó un politólogo brasileño.
Los brasileños elegirán el 2 de octubre (con una segunda vuelta el 30) a más de 5.500 alcaldes, en un ambiente político marcado por la reciente destitución de la presidenta Dilma Rousseff, acusada de manipular las cuentas públicas. Fue reemplazada por su vicepresidente, Michel Temer.
