22 de Setiembre de 2012
| SON LADRONES REINCIDENTES, ADICTOS AL CRACK, NO TIENEN ABOGADOS NI PARIENTESAnalizan traslado de 500 pasilleros ante la superpoblación en Tacumbú
Autoridades penitenciarias estudian el traslado de unos 500 reos reincidentes, denominados pasilleros, como una de las medidas para alivianar la superpoblación en la cárcel de Tacumbú. Esto permitirá que los internos sentenciados cumplan sus condenas sin sobresaltos.
Durante la primera reunión efectuada en el Poder Judicial el miércoles último, los magistrados de ejecución propusieron el traslado de unos doscientos internos condenados de Tacumbú, a las distintas prisiones regionales del país.
Sin embargo, autoridades penitenciarias señalaron que dicha medida no era una de las más viables, debido a que la mayoría de los reclusos condenados prestan servicios en Tacumbú.
Los que tienen títulos de docente están en el programa de alfabetización, enseñan a leer y escribir a los internos analfabetos, otros dirigen escuelas de fútbol y talleres para el aprendizaje de profesiones.
En tanto que medio centenar de internos, también condenados con conocimientos de plomería, ayudan en el mantenimiento de las instalaciones del penal.
Igualmente, están los reos que cuentan con verdaderas fábricas de guampas y forros para termos. Estos dan trabajo a los otros internos, quienes de ese modo se autosustentan. A raíz de esta situación se vuelve inviable el traslado de la mayoría de los condenados, señalaron.
Los pasilleros
Sin embargo, el traslado de Tacumbú de unos 500 internos, todos ladrones reincidentes, adictos al crack, conocidos como pasilleros, descongestionaría el hacinamiento del penal.
La mayoría de estos maleantes entran y salen de la cárcel constantemente, no tienen parientes ni visitas, por lo que se ven obligados a efectuar pillajes en el interior de la penitenciaría, entre los demás internos, para poder sobrevivir.
Igualmente son verdaderos destructores, rompen los fluorescentes para inhalar el polvo blanco que tienen en el interior y cortan los barrotes de las rejas para fabricar estoques, que utilizan para asaltar a su compañeros.
A prisiones del interior
La única forma de lograr la reinserción a la sociedad de los 500 pasilleros es
trasladándolos a una de las cárceles regionales del interior, donde puedan ser sometidos a estrictos tratamientos para curarlos de la adicción al crack y darles una profesión, señalaron los funcionarios.
Estos maleantes son rechazados por los mismos familiares, por lo que no cuentan con ningún tipo de apoyo externo.



COMENTARIOS