Se trata de Diego Irán Aquino Ojeda (40), quien tiene una veintena de antecedentes y órdenes de captura, todos por los delitos de hurto agravado (tortolero).
En marzo del 2016 fue detenido por última vez, tras el allanamiento de su residencia en la ciudad de Ñemby, donde los uniformados encontraron por lo menos 200 carteras y documentos, todos robados.
Sin embargo, 48 horas después de su arresto, la jueza de Lambaré, Ana Esquivel, lo benefició con medidas alternativas a la prisión, según informaron los agentes.