Policía tuvo amenazas antes de ser ultimado

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El suboficial Mayor Osvaldo Ramírez Lezcano, asesinado el pasado martes a la noche por dos sicarios en el centro de Curuguaty, departamento de Canindeyú, habría recibido fuertes amenazas de parte de otro agente policial, el suboficial segundo Marcos Jara, quien posee una orden de captura por su presunta vinculación con el cargamento de marihuana prensada que había sido incautado en la localidad de Katueté el mes pasado, caso en el que también se vincula al expolicía Benicio Silva, más conocido como el “Fletero”.

Según los datos, el ahora fallecido y Jara habían tenido diferencias durante un encuentro deportivo que se desarrolló en la zona de Yvy Pytã hace aproximadamente un mes, donde frente a varias personas Jara le dijo a Osvaldo que porque tenía el uniforme no le iba a asesinar, pero que “llegará el momento”. Esta advertencia fue escuchada por los presentes, refiere el informe.

En otra ocasión, durante un control de rutina que estaban realizando Ramírez y otros agentes de la subcomisaría 19 Campo Aguae, le atajaron a Jara, suboficial segundo, en un puente que está camino a Yvy Pytã, en donde nuevamente tuvieron un altercado, porque supuestamente el ahora fallecido le recriminó por su prepotencia, pero allí terminó esa discusión, revela nuestra fuente.

Por lo que tanto existen sospechas de que el grupo de los dos policías buscados por la justicia serían los responsables del asesinato del agente policial, teniendo en cuenta que dicho grupo de poderosos narcotraficantes cuentan con el respaldo de los altos jefes policiales de la zona.

Ayer se realizaron varios allanamientos en las casas de Javier Arrúa, hijo de un agente policial en servicio; Fermín Ramoa, presunto sicario al servicio de narcotraficantes, y Cecilio Ramoa, quienes se encuentran demorados “para averiguaciones”.

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