Escobar y Riveros fueron acusados por el fiscal Marcelo Conigliaro, por su responsabilidad en la violenta muerte de Rodrigo Enriquez Cáceres, de 17 años, ultimado a golpes a la salida de la discoteca Vulcan, el 8 de mayo del año pasado.
En la audiencia preliminar realizada el pasado 18 de abril, el nuevo fiscal del caso, Édgar Sánchez, rectificó la acusación y tras solicitar el sobreseimiento definitivo de ambos acusados, pidió también el archivamiento del caso.
Sánchez alegó que las pruebas presentadas por su antecesor no eran suficientes para afrontar un juicio oral y que ya no existía diligencia alguna a realizar para esclarecer el caso.
El juez Miguel Tadeo Fernández dio trámite de oposición a dicha petición y remitió el expediente a la Fiscalía General del Estado, para que examine la actuación de Sánchez.
Ayer, el fiscal Arregui dejó sin efecto la petición de Sánchez y presentó acusación contra los procesados, con los mismos argumentos esgrimidos por Conigliaro. Asimismo, dispuso que sea Conigliaro quien se ocupe nuevamente del caso, en atención de que el mismo tuvo a su cargo la investigación.
Arregui resalta que no existe ningún tipo de justificativo para la conducta asumida por los acusados, máxime si se considera la superioridad numérica de los agresores de Rodrigo, así como el estado de indefensión en que el mismo se encontraba, pues ya cuando estaba caído en el piso, continuó la agresión.
Acusados, en Tacumbú
Los acusados Miguel de los Santos Escobar Morales y Juan Alberto Riveros Ayala están actualmente presos en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú.
En ocasión de la audiencia preliminar realizada el mes pasado, sus defensoras Ada Ferreira de Gorostiaga y Gabriela Portillo solicitaron la libertad de ambos, pero el juez Miguel Tadeo Fernández descartó liberar a los jóvenes hasta conocer el parecer del fiscal general del Estado.
Hoy el magistrado debe fijar fecha para realizar la audiencia preliminar a fin de definir el caso.
