ÑEMBY (Higinio Ruiz Díaz, corresponsal). El asesinato de Pedro Daniel Pereira Lezcano (16), ocurrió el miércoles a las 18:00, prácticamente en el portón del colegio Soldados Mártires del 2 y 3 de Febrero, situado en el barrio Mbocayaty, a 1.200 metros de la ruta Acceso Sur y 2.000 metros antes de alcanzar el centro de esta ciudad.
El adolescente estudiaba en el turno noche en esa entidad, y en las últimas semanas casi todos los días iba acompañado de sus padres o alguien más, debido a las amenazas de muerte que soportaba de parte de Junior Marcial Alexander González Faría (22).
Junior fue la pareja e incluso tiene un hijo con una joven de 18 años de nombre Deisy Liliana De Freitas Giménez, quien a su vez era últimamente la novia del mencionado alumno que fue ultimado.
Supuestamente, Junior advirtió a Deisy de que mataría a Pedro Daniel e incluso le contó que había comprado un arma exclusivamente para perpetrar el ataque.
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Ese dato, aportado por la propia novia de la víctima, condujo a policías de Investigaciones y de Homicidios a arrestar a Junior, quien fue sorprendido en compañía de su amigo Jorge Luis López Toledo (21). La hermana de este último, por su lado, fue novia del ahora fallecido.
Ambos sospechosos fueron sometidos a la prueba de residuos de disparos, que salió positiva en la mano de Jorge, por lo que se cree que este fue el que disparó y Junior manejaba la moto desde la cual se cometió el atentado.
El fiscal Osmar Segovia encabezó ayer cuatro allanamientos en busca del arma homicida, que sería un revólver calibre 22. Las casas intervenidas fueron las de los dos principales sospechosos, además de la de un hermano del presunto tirador.
También fue cateada la vivienda de un tal Bruno Eduardo Acosta Acosta (19), quien se presentó voluntariamente y denunció que era amenazado por el estudiante Pedro Daniel.
El fiscal Segovia reveló anoche en el programa Crimen y Castigo de ABC TV que el atentado fue presenciado por una menor de edad, quien a su vez contó que el adolescente de 16 años ya había entrado al colegio pero que salió de nuevo a la calle al recibir una llamada, que en realidad era una trampa.
La testigo identificó plenamente a los dos supuestos involucrados, porque uno de ellos la piropeaba siempre.
