A los indicios manejados tanto en sede policial como fiscal, de que el video de la coacción sexual que sufrió una menor en el predio del club Centenario habría sido destruido en el propio Laboratorio Forense del Ministerio Público, se suma la dilación de la entrega del resultado de la pericia de 35 elementos incautados en torno al caso, entre ellos la propia filmación, lo que genera más sospechas.
Ahora trasciende la supuesta suma de dinero que se pagó, que alcanzaría nada menos que G. 90 millones para que la filmación nunca aparezca y mucho menos ingrese como prueba de la fiscala Teresa Martínez.
Esta destrucción supuestamente es para que no sean involucrados chicos cuyos padres tienen mucho caudal económico y aspiraciones a cargos políticos en el próximo gobierno. Así, inexplicablemente, y a cuatro meses del hecho, hay un solo imputado por coacción sexual y abuso sexual de personas indefensas (representado por Carlos Bogado), pese a que desde un principio se maneja que la víctima fue atacada por varios jóvenes.
Video puede condenar
El video en cuestión puede llevar a una condena segura si se tiene en cuenta el antecedente del caso de la cadete de Academil, quien fue filmada y abusa sexualmente por sus camaradas. La prueba valió para condenas hasta en la Corte.
Cuarta prórroga
Este viernes se cumple la cuarta prórroga que otorgó la jueza Edith Coronel Alen a los peritos de la Fiscalía, defensa y querella adhesiva. La primera fecha de entrega era el 5 de diciembre del año pasado.
La excusa de los profesionales es la aparición de documentos encriptados en los teléfonos celulares incautados de alumnos de dos colegios distintos, inclusive para acceder a fotografías y el vídeo del hecho. También se analizan contenidos de los mensajes de texto, iPods, notebook y varios chips.
Se supo su contenido
Antes de la entrega de las evidencias a los peritos, trascendió en tribunales hasta el contenido de la filmación de la coacción sexual de una menor en el club Centenario, que ahora se habría destruido. De fuentes confiables se supo que los involucrados aparecen de espaldas, aunque por la vestimenta son identificables. Además, la víctima está en condiciones ya de relatar lo que sufrió.
