CERRITO, ÑEEMBUCÚ (Clide Noemí Martínez, corresponsal). Una avioneta con matrícula ZP-T, de color blanco con franja azul, estaba cubierta con ramas y bajo árboles para no ser visible. La máquina había sido vista por pobladores cuando sobrevolaba a baja altura y cuando aterrizaba, lo cual fue avisado a la policía. Esta solicitó la intervención del fiscal David Cabral y, con el respaldo de la Prefectura Naval, realizaron el procedimiento.
La pista clandestina está ubicada en la zona fronteriza y mide unos 700 metros de largo. Por las características del lugar y la posibilidad de operación de aeronaves se sospecha que en el lugar se almacenaban estupefacientes que posteriormente eran trasladados por vía aérea o por vía fluvial a territorio argentino.
El lugar se encuentra muy cerca de la ciudad de Itatí (Corrientes), donde hace unas semanas se había hecho una gran intervención de fuerzas antidrogas de la Argentina. En la oportunidad se había constatado que Itatí era el punto de recepción de gran parte de la marihuana enviada desde Paraguay y que se comercializaba en Argentina y en Chile.
El jefe de Policía de Ñeembucú, Egidio Miño, afirmó que a simple vista no se observan grandes desperfectos en la avioneta y que la misma será custodiada por agentes policiales hasta su traslado al aeródromo de Pilar. Para llegar al lugar del hallazgo, que es inaccesible por vía terrestre, fue necesario el apoyo de personal de la Prefectura Naval para el traslado de los intervinientes en sus lanchas.
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Compañías de Cerrito como Curuzú Avá, Tacuruty y Zanja Ruguá son mencionadas como lugares usuales de actividad de los narcotraficantes. Tras el duro golpe que asestaron los argentinos a la banda que operaba en Itatí, se esperaba una acción similar en el lado paraguayo.
Sin embargo, es poco o nada lo que se ha logrado en aquel aspecto y los hechos indican que los encargados del control, lejos de combatir a los narcos, aparentemente los respaldaban dándoles cobertura. Esto se hizo evidente con la detención en Misiones de varios agentes de la Policía Nacional provenientes de distintos puntos del país. Entre los que fueron capturados se encontraba el mismo jefe de la Unidad Antinarcóticos en el Ñeembucú, el oficial inspector Hugo Ortiz Rodríguez.
Desde hace tiempo los pobladores de la zona reclamaban a la Senad acciones contundentes para evitar que el departamento sea copado por la mafia. Sin embargo, la mayoría de las operaciones se limitaban a la publicitada detención de microtraficantes y consumidores, mientras toneladas de droga eran llevadas a Argentina.
