“El mismo sistema de estigmatización social que hay afuera se reproduce en Tacumbú. Es una red que se beneficia de esta sistema, desde los internos con poder, hasta las más altas estructuras”, explicó Diana Vargas, comisionada del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP).
Vargas destacó que uno de los aspectos que quedó en evidencia con las comodidades que disfrutaba Jarvis Pavão, en medio de las necesidades de la mayoría, deja en evidencia “más que nada claramente el manejo corrupto donde tiene que ver no solamente con la administración de aplicar más medidas de control, sino también la clasificación para designar los espacios”.
Un informe técnico sobre el estado de la infraestructura y el hábitat en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, elaborado en junio último por la arquitecta Violeta Prieto Granada, advierte que las nuevas construcciones observadas en el pabellón adventista constituyen la “antítesis de la realidad que se vive en los tramos elegidos para los recorridos”.
El recorrido no incluyó el pabellón Adventista ni los pabellones Libertad o A, C y F, estos tres últimos con una estructura edilicia similar a los pabellones B y D, que sí fueron visitados.
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“Apenas uno ingresa a la Penitenciaría salta a primera vista, y sin entrar aún a hacer cálculos entre superficie y cantidad de recluidos, la superpoblación de internos que no tienen celda, sector o pabellón, que se amontonan en canchas, pasillos y toda suerte de recovecos y nichos, cada uno con sus pocas pertenencias personales, conviviendo con la profusa suciedad y contaminación ambiental”, señala el informe.
El reporte da cuenta de que hay una letrina y una ducha por cada 50 internos.
“La situación de los internos pasilleros es la más alarmante, solo como ejemplo contemplamos el área de Remar, que alberga 82 internos en la denominada “primera fase de desintoxicación, 62 en la segunda fase, 90 en la tercera fase, todo estos ubicados en dormitorios, mientras que un número aproximado de 200 internos duerme en el deportivo, a cielo abierto. Es decir, el 46% de la población del sector Remar no tiene un techo ni las condiciones mínimas de habitación estipulada en la Constitución Nacional”, advierte.
Más datos sobre el escándalo del penal de Tacumbú en la revista Mundo Judicial, en su edición de hoy.
