El fallecido era Anderson Antonio Rodríguez, quien residía en la ciudad brasileña de Coronel Sapucaia, al otro lado de la frontera con Capitán Bado.
Según los datos, Anderson transitaba por la avenida Palma a bordo de un automóvil Peugeot, que fue alcanzado por una camioneta desde la cual abrieron fuego los sicarios, presuntamente con fusiles FAL calibre 7.62.
Pese a que descendió e intentó correr, el joven fue eliminado y su cuerpo quedó tendido en el suelo. Testigos dijeron que Anderson aparentemente llegó a repeler el ataque con un arma y que incluso habría herido a uno de los matones.