Como la joven tenía 17 años al momento del hecho, la audiencia se realiza con las garantías previstas para los menores de edad, es decir, el juzgamiento se hace a puertas cerradas y, en caso de condena, la pena no podrá exceder los 8 años de prisión.
La Fiscalía acusó a 13 personas por la masacre de Curuguaty y la temática prevista al inicio del juicio era realizar en la mañana la audiencia oral y pública para los 12 adultos, y a la tarde para la adolescente RRVO.
Sin embargo, las sucesivas trabas interpuestas por la defensa para el inicio del proceso hicieron que se postergara el juzgamiento de la joven y se estableciera la realización del juicio en forma separada para Felipe Nery Urbina, en razón de que el mismo estaba procesado por frustración a la persecución penal supuestamente por ayudar a ocultar a uno de los acusados.
La defensa de la joven está a cargo de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), que pide nulidad del juicio por violaciones de los derechos humanos.
