La Contraloría reportó a fiscalía que existe correspondencia entre los bienes declarados y los ingresos obtenidos por Pintos. El ente de control validó “los otros ingresos” de unos G. 10 millones mensuales que el funcionario registró en su declaración jurada; sin embargo, este monto se sustenta en los negocios que el joven montó luego de ocupar la jefatura de Riesgos de Aduanas.
Así también, la Contraloría hizo caso omiso de que Pintos no haya reportado en su declaración jurada su cotizado spa y su propiedad de G. 800 millones en la ciudad de Atyrá a nombre de su esposa Nancy Chamorro, omisión penada por la ley. Sin embargo, el contralor García sí denunció al aduanero Julián Martí ante el Ministerio Público por no declarar la tenencia de un automóvil usado.
Desde que asumió como jefe en Aduanas, en 3 años, Pintos montó un spa, abrió una fábrica de hielo con G. 1.000 millones, compró vehículos por unos US$ 300.000, realiza costosos viajes de placer, etc.
