Querella solicita cárcel e inhabilitación de médicos

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Tres años de cárcel y la casación de la matrícula de los médicos Blas Centurión y Antonia Acosta fue el pedido que realizó la querella en el marco del juicio que se les sigue a los doctores por la muerte de un recién nacido.

La abogada Juliana Samaniego, en representación de la querella adhesiva planteada por Amelia Rodríguez, se dirigió al tribunal de sentencia integrado por los jueces Héctor Capurro, Cynthia Lovera y Juan Carlos Zárate y solicitó la pena de tres años de cárcel, además de la casación de la matrícula de los profesionales médicos, procesados por homicidio culposo, por el tiempo que dura la condena.

En su exposición la abogada Samaniego señaló a Centurión y Acosta como los culpables de la muerte de Pablo Ibarra, un bebé que nació el 4 de agosto de 2011 en el hospital central del IPS y que 20 horas después falleció, como consecuencia de un parto forzoso.

La Fiscalía, la semana pasada, había pedido una condena de dos años con suspensión de la pena y una multa de G. 200 millones, pero la querella hizo un requerimiento diferente y quiere a los dos ginecoobstetras en prisión por ser supuestamente culpables del hecho de homicidio culposo.

Pide que mientras dure la condena, a modo de proteger a la sociedad de profesionales negligentes y que no vuelvan a incurrir en fatales errores, se les suspenda la matrícula, según la exposición que realizó la abogada Samaniego.

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En la parte que coincidieron los alegatos de la querella y la Fiscalía fue en el relato de los hechos.

Las fiscalas Sara Torres y Carina Serón habían hecho una exposición pormenorizada de cuando Amelia Rodríguez llegó al hospital y todos los procedimientos que se realizaron. También el momento del parto lo recrearon con una muñeca y finalmente expusieron dónde ellos creen que se produjo la negligencia de los médicos.

La querella señaló que se debió haber practicado una cesárea para salvar al bebé y que los médicos no realizaron este procedimiento ya que trataron de realizar un parto normal y que eso fue lo que al final afectó al recién nacido. Esta versión la había dado el forense Dr. Pablo Lemir, quien explicó que el bebé pudo haberse salvado si se practicaba una cesárea, ya que tenía un peso de 4,150 kilogramos y la madre sufría de un cuadro de hipertensión.