La exagente fue la que intervino en el violento desalojo. Entre otras cosas, relató al tribunal integrado por Ramón Trinidad Zelaya, Benito González y Samuel Silvero, que vio el momento del disparo que acabó con la vida del subcomisario Erven Lovera, jefe de la comitiva. Dijo que provino de un arma “corta niquelada”, que le fue luego exhibida en el juicio y la reconoció. Esa arma estaba en poder de uno de los campesinos abatidos, Avelino Espínola.
La agente reconoció a Espínola y a Rubén Villalba, uno de los once acusados, como integrantes del “grupo belicoso y peligroso”.
En varias ocasiones tanto los abogados defensores como la exfiscala levantaron las voces, por lo que el relato se volvió tenso. La exagente ratificó en varias partes la acusación del Ministerio Público con su testimonio.
