Venta callejera sigue pese a la cuarentena

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Don Tomás Vera tiene 67 años. Ayer estaba vendiendo frutas en la esquina de la plaza La Esperanza de Lambaré.
Don Tomás Vera tiene 67 años. Ayer estaba vendiendo frutas en la esquina de la plaza La Esperanza de Lambaré.

Numerosos vendedores ambulantes continúan en las calles pese a la cuarentena, intentando comercializar sus productos, en algunos casos porque las exigencias de la Secretaría Nacional de Emergencia (SEN) los excluye de ser beneficiarios del subsidio de G. 500.000 dispuesto por el Gobierno, debido a que están como asegurados familiares del Instituto de Previsión Social (IPS).

Tomás Vera (67), quien ayer a las 8:00 ofrecía sus frutas en la plaza La Esperanza de Lambaré, criticó las reglas de la SEN: “Hay muchas personas que acceden al IPS mediante sus hijos que ganan el sueldo mínimo (que los inscriben en el ente); entonces, se quedan sin poder conseguir la ayuda del Estado y deben continuar saliendo a la calle para vender cualquier cosa”, señaló.

En su caso, hasta hace poco era chofer de transporte. Se quedó sin trabajo y pidió a la comisión vecinal la venia para vender frutas en la plaza. Otros vendedores que prefirieron no proporcionar sus nombres señalaron que consiguen más dinero vendiendo en la calle.