Los dos riñones son órganos vitales que realizan muchas funciones de limpieza y equilibrio químico de la sangre. Los riñones filtran y depuran la sangre de los desechos que caen en ella, mantienen el equilibrio de sustancias del organismo y ayudan a producir glóbulos rojos y vitamina D. Estos órganos se encargan cuidadosamente del control de la sal y el agua del cuerpo para que la presión arterial no sufra sobresaltos, como un importante aumento, produciendo la hipertensión.
Para ayudar a mantener los riñones sanos, es vital reducir la aparición de factores de riesgo que predisponen el desarrollo de este mal, por medio de conductas preventivas y de control, entre los que se hallan: control de peso, presión arterial y glucemia, a los efectos de detectar a tiempo lesiones renales y factores de riesgo.
No presenta síntomas
La insuficiencia renal es una enfermedad silenciosa, porque no presenta síntomas. Se detecta por lo general cuando llega a su fase terminal, y es ahí cuando la persona es sometida a un procedimiento de diálisis, debido a que el riñón no funciona y necesita entrar en proceso de tratamiento para seguir viviendo.
El problema renal se detecta con mayor frecuencia en adultos de entre 30 y 40 años, también se observan niños, pero en menor proporción.
En ese sentido, se recomienda a las personas que se encuentran con factores de riesgo como diabetes, hipertensión arterial, sobrepeso, infección urinaria a repetición, prostáticos o de edad avanzada, a realizarse un control simple de urea, creatinina y glicemia, por lo menos una vez al año, a fin de poder detectar la existencia de lesión renal.
Las personas que deseen someterse a chequeos, deben llevar sus órdenes de análisis en los principales centros asistenciales públicos.
