La propiedad, que ya no tiene muralla, puertas ni ventanas, perteneció a Brígida Vda. de Morales, quien ya falleció, y fue heredada por sus hijos, de los cuales cuatro quedan vivos, según los lugareños.
El sitio es utilizado por dos personas, quienes padecerían trastornos mentales, según los denunciantes, que prefieren el anonimato por temor a represalias.
Contaron que pidieron a las autoridades policiales de la comisaría 1ª que sacaran a los ocupantes ilegales de la vivienda, pero que les dijeron que si tienen G. 1.500.000 para pagar mensualmente al Hospital Neuropsiquiátrico Nacional, por la atención y el tratamiento de los “asilados”, ellos les llevarían.
Los habitantes del mencionado barrio piden que las autoridades municipales exijan a los dueños de la propiedad, entre ellos Darío Morales, que limpien la vivienda ante el temor de la proliferación de dengue.
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