Matteo Morgandi, del Banco Mundial, responsable del estudio sobre los gastos públicos en programas sociales, resaltó que Paraguay alcanzó un aporte en asistencia social del 1,4% del PIB (con el almuerzo escolar), con lo cual está alcanzando al resto de la región en inversión en programas sociales. “Esto es muy bueno porque los programas sociales bien usados sirven para elevar el capital humano de las familias más pobres”, dijo.
El problema con el gasto es EL que se está destinando a las pensiones apuntó Morgandi. “En Paraguay hoy día el 30% de todo el gasto social se destina a seguridad social es decir a las pensiones. Esto significa que mucho del esfuerzo fiscal del Estado, y de los ahorros de la gente en IPS, que son a la vez subsidiados, se está yendo a una población muy pequeña, que es la de más de 65 años que está jubilada”, explicó.
Subrayó que esto significa que el 30% de todo el gasto social se destina solo al 7% de la población. “Paraguay por una razón de automaticidad de las pensiones está gastando como un país viejo, pero es un país muy joven. Los recursos que se pueden usar para la niñez, para el desarrollo infantil temprano van a pensiones. Esto no significa que estamos recomendado bajar las pensiones a los adultos mayores, lo que se busca es que haya equidad y se invierta más en la primera infancia donde está el capital humano”, refirió.
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Asimismo, el experto habló de otra situación difícil de abordar: la seguridad social. “El seguro social es aquel que pagan las personas que tuvieron trabajos formales y aportaron durante la vida. Pero todos los estudios de las cajas fiscales demuestran que lo que la gente aportó durante su carrera es menor de lo que reciben cuando se jubilan. Entonces hay un subsidio de parte de las personas jóvenes y del Estado para pagar estas pensiones que van casi todas a las familias más ricas del país porque la gente que aporta a IPS son familias de rango mayor”, dijo.
Morgandi alertó que no solo se está gastando un gran porcentaje del gasto social en la gente mayor sino que también la gente que más aprovecha este gasto en protección social pertenece a rangos económicos más altos del país. “Esta es una realidad que hay que enfrentar en algún momento para acortar la brecha de desigualdad”, apuntó.
