23 de Enero de 2012

 

El planeta está en su peor momento

Por Delfina Acosta

Estamos sintiendo los efectos del recalentamiento global. Hay reportes de incendios que suelen arrasar con miles de hectáreas de bosques y pastos en el Paraguay y en otros países.

El planeta está en su peor momento_356008

El planeta está en su peor momento_356008 / ABC Color

Grandes extensiones de bosques son deforestados, y la deforestación, entre otros factores que atentan contra el equilibrio de la Tierra, nos está pasando la factura. En entrevista con la española Pilar Iglesias de la Torre, defensora del medioambiente, se busca sensibilizar sobre la toma de conciencia en torno al problema que a todos nos sacude.

–¿El proyecto Alkaid está relacionado a través de protocolos con organismos, fundaciones e instituciones cuyo objetivo sea la defensa del medioambiente y la ciencia en general?   

–El Proyecto Alkaid nació como culminación de más de 35 años de actividades de Desarrollo Comunitario que realizábamos en diferentes campos tanto mi marido, Rafael Pardo Almudí, Catedrático de Química Analítica en la Universidad de Valladolid (España), experto en contaminación ambiental y director de numerosos trabajos de investigación nacionales e internacionales, como yo, desde mi actividad de Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y Máster en Salud Pública, en un Centro de Salud, íntimamente relacionado con problemas medioambientales desde la resultante de la degradación del medio y subsiguiente patología ocasionada en los pacientes. Quisimos estructurar desde fuera del ámbito de nuestro trabajo y de forma reglamentada objetivos y actividades y por ello, hace 4 años, fundamos Alkaid Ediciones. Nuestro objetivo es la contribución a la génesis de actitudes reflexivas y de pensamiento crítico en la población, mediante la divulgación del conocimiento y la interrelación temática y territorial.   

No sólo estamos convencidos, sino que somos absolutamente beligerantes y defensores de la idea de que la maduración social individual y colectiva solo puede venir después de una información fidedigna de la realidad, y esta a su vez, del trabajo concienzudo del estudio de los datos de dicha realidad llevado a cabo por los diferentes aspectos de la ciencia y el método científico.   
   
EN ESTE PLANETA EL AGUA ES VIDA

–¿Qué medidas deben tomar los países en vías de desarrollo para preservar sus ríos?   

–Los ríos son entes dinámicos, verdaderas arterias que mueven de un lado a otro los materiales de los continentes. Como todos los entes sistémicos en la Tierra, los ríos tienen un equilibrio. Como siempre, alterar ese equilibrio trae sus consecuencias.   

Actualmente es imposible realizar ninguna actividad humana sin provocar serios daños al medioambiente. La solución se encuentra en prever y en arreglar. En el caso de los ríos hay que entender que, pese a tener una tasa natural de recuperación, esta se sobrepasa siempre que el hombre anda cerca. Minimizar los vertidos, depurar las aguas de consumo e industriales, eliminar la pesca indiscriminada... son soluciones a priori, son gastos que han de hacerse para asegurar la salud fluvial.    

–¿Qué papel juegan la prensa y la educación en la preservación de los recursos naturales?   

–En la actualidad los mass media son los ojos y los oídos de la población. Una población cada vez más elevada y cada vez más exigente en cuestiones de información. La televisión y la radio son las principales fuentes en las que esa población busca estar informada, pero no es la única. La prensa escrita y los medios digitales están ahí. La palabra escrita sigue siendo un peso importante para generar opinión, y tiene una ventaja que no poseen las imágenes o los sonidos: perdura. Por eso es importante que la prensa se haga eco de los problemas.    

–¿A qué organizaciones mundiales uno debe anotarse si desea servir en la protección ambiental?   

–Existen multitud de ONG que luchan por proteger el medioambiente, cada una con su peculiar idiosincrasia. Las más importantes, sin duda, son aquellas de carácter global, las que tienen representación en todo el mundo. Pero también hay asociaciones locales que luchan con medios humildes por preservar lo que tienen más cerca. Ambos tipos son importantes, cada uno a su modo. Hay que proteger el bosque, sí, ¡pero no olvidemos tampoco cada uno de lo árboles!   

–¿Cuáles son las medidas de conciencia que debería adoptar un país en vías de desarrollo ante tanta polución?   

–Los países en vías de desarrollo tienen por delante una elección primordial: emular o no a los países del mal llamado Primer Mundo en su manera de encarar el desarrollo socioeconómico. Un desarrollismo rápido, relativamente barato y que les ponga a la altura de los países desarrollados en pocos años tendrá sus consecuencias en su propio patrimonio natural. Y el patrimonio natural no son solo paisajes hermosos, sino recursos naturales. Y los recursos naturales son la base de todo lo demás. Sin tierra no hay capital y no hay trabajo. Los países en vías de desarrollo tienen entonces una enorme ventaja: han visto las consecuencias. ¿Desean incurrir en los mismos errores o prefieren evitarlos en su carrera por el progreso? ¿Pan para hoy o hambre para mañana? Es una importante elección que deben meditar.   

–¿Cuál es tu diagnóstico del medioambiente del mundo?   

–El equilibrio medioambiental global está dañado, y eso es un hecho. Se puede enmascarar o maquillar, y los datos científicos se pueden interpretar de mil maneras, pero eso no eliminará la situación en la que nos hallamos. Habrá quien diga que el Calentamiento Global, el Agujero de la Capa de Ozono, la Deforestación y la Desertización (nótense las mayúsculas) son quimeras. Quienes dicen eso no ven el bosque en su conjunto. No ven los desórdenes climáticos violentos, no ven el aumento en la tasa de melanomas, no ven la desaparición de especies y hábitats, no ven la sustitución y desaparición de ecosistemas claves, no ven la expansión de enfermedades tradicionalmente delimitadas a zonas concretas. Y mucho más, claro, eso son solo unos ejemplos... ejemplos conseguidos gracias a las investigaciones, gracias al conocimiento de nuestro entorno. Pero ¿de qué sirve todo el conocimiento que estamos atesorando si no actuamos a base de él?   

Estamos en un momento muy importante de la historia de la humanidad, talvez el más importante de la historia. Tenemos que elegir cómo sobrevivir en este mundo. El intenso desarrollismo industrial y económico nos ha llevado a pensar que no hay límites a la expansión, que no hay fondo en el saco del planeta, que no importa qué hagamos porque no habrá consecuencias o que, si las hay, están tan lejanas en el futuro que son descartables. Como sociedad hemos decidido dar prioridad al corto plazo. No hay visión de futuro porque el futuro, nos dicen, es imponderable. Eso es una excusa, y una que hace gala de la mayor de las injusticias, de la mayor de las ignorancias. Es tan simple como ser granjero y decidir matar nuestras gallinas para comer sin importarnos que, como ya no hay gallinas, ya no vaya a haber más huevos. Es morder la mano que nos da de comer... solo que esa mano no solo nos procura comida, sino que nos da todo: agua, aire, lugar en el que vivir... Y no hay otra.

 

delfina@abc.com.py

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