El padre Carlos Heyn resaltó su entrega a la Iglesia, a la que sirvió durante 61 años como sacerdote.
Centenares de personas, la mayoría de ellas exalumnos y amigos de los salesianos, dieron ayer el último adiós al querido padre Viedma, durante un homenaje seguido de una misa que se ofició en el santuario del Sagrado Corazón de Jesús (Salesianito).
Los discursos, que resaltaron las virtudes del religioso, comenzaron a las 15:00. Varias personas tomaron el atril para recordar el acompañamiento académico que tuvieron del sacerdote salesiano.
Los artistas, por su parte, valoraron su capacidad y la paciencia que tenía para descubrir a los nuevos valores.
Viedma tuvo 61 años de sacerdocio, que dedicó a la Iglesia y a la música.
Durante el homenaje actuaron la banda Pa’i Pérez y el coro Arapy, que fueron creados por el religioso.
Terminado el homenaje de quienes lo conocieron, comenzó la misa que fue oficiada por el arzobispo coadjutor, Mons. Edmundo Valenzuela. La homilía estuvo a cargo del padre Carlos Heyn, quien detalló a los presentes la rica trayectoria del fallecido religioso.
Heyn valoró su empeño en la formación de los jóvenes y su amor al arte, que también supo transmitir a sus alumnos, muchos de ellos hoy profesionales que se ganan la vida dignamente, gracias a la orientación del padre Viedma.
Terminado el acto religioso, los restos del sacerdote salesiano fueron escoltados por la Policía Municipal y Nacional hasta el cementerio salesiano de San Lorenzo, donde será su última morada.
“Nos formó en el arte”
“Le debemos mucho al pa’i Viedma. Él nos formó como artistas. Nos inculcó valores. Con él se va una parte del Salesianito”, dijo Tito Ibarrola, del grupo Ab Ovo.
“Fue muy comprensible”
“El padre Pedro Viedma fue una persona muy comprensible, que supo enseñar valores humanos. Hoy tenemos un nuevo intercesor”, dijo el exalumno Daniel Bajac.
