El II Encuentro Ecuménico de la Diversidad Sexual culminó ayer en el Gran Hotel del Paraguay con un panel sobre los fundamentalismos religiosos y sus alcances.
Martín Negrete, de Repadis, señaló que en Paraguay no existen leyes en contra del discurso de odio y que se quieren justificar con el derecho a la libertad de expresión. “En Paraguay no existe reglamentación alguna, pero en España cuando un discurso enaltece o justifica públicamente un delito de odio; o fomenta, promueve o incita al odio, la hostilidad, discriminación o violencia contra una persona o grupo, es delito”, indicó.
Negrete también comparó la propaganda nazi de 1930 que hablaba de conspiración de los judíos, con la propaganda de “conspiración gay para dominar y destruir al mundo, la familia y el universo”, que difunden masivamente los fundamentalistas religiosos. “Este tipo de información provocó el holocausto judío y hoy provoca los asesinatos a los gays”, refirió.
Dina Cabañas, de CDD, explicó que el fundamentalismo no admite otras corrientes de pensamiento. “Actualmente existe una articulación de sectores de iglesias a nivel mundial en torno a una sola forma de pensamiento que plantean como dogmas cuestiones como la familia única o el matrimonio heterosexual porque así lo dice la Biblia y eso no se puede cambiar. Tenemos que apostar a que se escuchen diversas voces. En las religiones hay espacio para la diversidad”, resaltó.
Por su parte, Marina León, trabajadora social de CDD, se refirió a la peligrosa incidencia de los fundamentalismos religiosos en la política y el Estado, aunque este sea laico. “Un ejemplo claro es Bolsonaro en Brasil, una persona homofóbica, racista, violenta y con discurso de odio”, y añadió que es importante que el Estado vele por todos y defienda la laicidad. “Proteger el pluralismo y la diversidad es lo importante”, puntualizó.
