Los padres y responsables de los más de 1.000 alumnos que asisten a estas instituciones adjuntaron su fotocopia de cédula de identidad y firmaron el documento, donde aceptan el almuerzo y se responsabilizan de enseñar a sus hijos a comer todos los alimentos que reciben.
Docentes y padres de familia aseguraron que no se tira la comida. “Nadie desperdicia, enseñamos a comer todo y lo hacen. Pese a que es difícil convencer a algunos niños de comer la ensalada están aprendiendo de a poco, aunque hasta en la casa no quieren comer”, dijo una madre.
Durante la audiencia pública para debatir sobre la efectividad del almuerzo escolar y el desperdicio que reporta el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN), del 54,4%, la senadora Blanca Ovelar (ANR), planteó redistribuir los recursos destinados al almuerzo para que departamentos como Concepción, San Pedro, Caaguazú, Ñeembucú y Central reciban más.
