Iglesia pide consenso y opción por el bien común

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El arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, exhortó ayer en la fiesta de la Virgen de la Asunción a establecer consensos para la construcción de una nación. Instó a trabajar por el bien común, la paz, la justicia y la libertad. Clamó por ayuda para los enfermos, campesinos, desvalidos e indígenas. El presidente Federico Franco asistió al acto, al igual que un grupo de inadaptados que incidentó la misa en su afán de escrachar al Mandatario.

Al acto asistió el presidente de la república Federico Franco, al igual que varios obispos del Paraguay y el nuncio de su santidad, Mons. Eliseo Antonio Ariotti.

En su homilía, Valenzuela invitó a construir una nación con valores humanos y cristianos, buscando grandes consensos, y a aprender de nuestros errores, y a proyectar un futuro cada vez más noble y digno. Invitó a todos los que tienen autoridades a trabajar por la dignidad de cada persona y por el bien común, con los valores que proceden de nuestros signos patrios: paz y justicia, libertad, unión e igualdad, que para los cristianos se expresan en el único mandamiento de amor a Dios y al prójimo.

Al recordar a la Virgen de la Asunción, dijo de ella que es la patrona de la arquidiócesis, y como tal es la patrona de la ciudad y también del Paraguay, que como país soberano nació bajo su patrocinio y seguirá recibiendo de ella abundantes bendiciones.

En otro momento, sostuvo que la Iglesia Católica en Paraguay ha sabido evangelizar a la luz de la Asunción de María. “Ante tantos males que nos acechan y ocurren, atentando contra la dignidad de la persona y de las familias denigrándolas, Jesucristo en el Evangelio, y la enseñanza del Magisterio del Papa y de los Obispos nos llaman a la conversión personal y pastoral, como actitud permanente de vencer el mal que no tiene la última palabra, pues en la historia siempre triunfará el amor de Dios”, indicó.

Autocrítica

Valenzuela hizo una autocrítica a la evangelización, y reconoció que no ha llegado a lo más profundo del corazón humano, para despertarlo en su dignidad de hijo e hija de Dios, debido a los condicionamientos adversos de las debilidades propias y de culturas advenientes que ponen en peligro la comunión eclesial y la fidelidad a la fe cristiana.

Sin embargo, consideró que hoy, como hijos y devotos de la Virgen de la Asunción, se debe poner nuevamente los ojos en el horizonte del evangelio de la vida y de la paz, de la justicia y del amor.

Finalmente, instó a saber amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo, y que con su ayuda se busque el bien de todos: necesitados, enfermos, desvalidos, campesinos, indígenas y pobres.

Luguistas desubicados

Un grupo de luguistas desubicados incidentaron ayer el inicio de la misa, en su afán de escrachar al presidente Franco, a quien trataron de “florero y vendepatria” en sus carteles. De los obispos dijeron que eran “golpistas”. Los manifestantes prácticamente fueron echados por los policías por perturbar a fieles que fueron a misa para escuchar la palabra de Dios. Algunos fieles les gritaban desubicados y les pidieron que se retiraran del lugar y así lo hicieron.