01 de Junio de 2011
Iglesia pidió a jóvenes apostar a la familia, la educación y la justicia
Un llamado a los jóvenes para apostar a la familia y la educación para construir un Paraguay mejor, así como a sanear los corazones para alcanzar una sociedad más justa, pidió anoche el nuncio, Mons.
Los gritos de gol esta vez fueron reemplazados por las oraciones de un pueblo que en las eufóricas gradas clamó a Dios un país mejor. Previo a la misa hubo un momento artístico, que sirvió para animar a la gente para una participación más activa de la eucaristía. Se leyó también un mensaje del papa Benedicto XVI, en el que saludó al país y a los jóvenes por el gran acontecimiento celebrado.
En su homilía, el representante de Su Santidad, Mons. Eliseo Antonio Ariotti, destacó la emancipación patria y agregó que el Bicentenario es un momento de esperanza e instó a los presentes a ser activos servidores de nuestra patria.
Al referirse a la misión de la Iglesia, el obispo sostuvo que el mejor tesoro que la Iglesia puede ofrecer al Paraguay en este año Bicentenario es sembrar en los corazones el amor por Cristo, ya que con Cristo, en él y por él recibimos todo bien y toda esperanza.
En otro momento, resaltó que el 200° aniversario de la Independencia es una ocasión para agradecer por el testimonio de tanta gente que amando a su tierra y mirando más allá de su propia vida, la soñaron y la construyeron como una tierra cristiana, abierta al mundo y a la humanidad.
Recordó el mensaje de los obispos del Paraguay en el que instaban a recuperar los valores de "libertad, paz, justicia, unión e igualdad", que según dijo adquieren toda su fuerza constructiva en la aceptación del evangelio de Cristo.
Amar a la patria
Ariotti invitó a los presentes a amar a la patria y ofrecerle el compromiso de sembrar fraternidad desde la gratitud más noble y sincera. "El Bicentenario es un momento de esperanza. Nosotros esperamos, y por ello debemos convertirnos en activos servidores de nuestra patria", remarcó.
Seguidamente, al referirse a María instó a asumir un compromiso a favor de la familia, de la educación y de la justicia.
"Proponemos el valor de la familia como espacio en el que nace y se desarrolla la persona humana. Debemos hacerlo en el modo de vivir los vínculos familiares, en la alegría de cada casa y hogar familiar. También debemos afianzar nuestro servicio a la educación. Démosle un mundo mejor a las generaciones del tercer siglo de nuestra patria", remarcó.
El representante clamó también por la justicia, recordando que "si queremos una sociedad justa, debemos primero sanear nuestro corazón y desde este cambio interior lograremos la transformación de nuestro país".
Seguidamente, sostuvo que los ideales de libertad, justicia e igualdad por los que lucharon los próceres de la Independencia siguen interpelando para que el Paraguay recupere entusiasmo, proyecto y futuro.
Ariotti dijo que Paraguay es una nación noble con una cultura admirada y respetada en toda parte del mundo, pero nuestra historia está marcada por dificultades y hasta el egoísmo se hace presente y eso impide encontrar la respuesta a los anhelos de un pueblo que aspira a conseguir mejores condiciones de vida.
Finalmente, instó a los jóvenes a aprender de la Virgen María a pronunciar "sí" porque ella conoce bien, sobre todo, vuestro gran anhelo de amor, vuestra necesidad de amar y ser amados, pero no de un amor pasajero, engañoso y egoísta, sino del amor verdadero y profundo.
Brillante organización
Los jóvenes ofrecieron ayer una misa que en su organización fue perfecta. Desde el primer momento los artistas juveniles dieron brillo a la jornada.
El altar fue imponente. Estuvo adornado con los colores patrios. En ese lugar también se destacó la presencia de la Virgen de Caacupé. El coro que animó la misa estuvo acorde al acontecimiento. Algunas autoridades como el vicepresidente Federico Franco, el ministro Dionisio Borda y legisladores asistieron al acto. Lamentablemente los cuidacoches hicieron nuevamente de la suyas; cobraban entre 20 y 30 mil guaraníes por estacionar.






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