Inclusión educativa aún es resistida en escuelas

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La Ley 5136 de educación inclusiva es de aplicación obligatoria y general en todas las instituciones del país sean estas públicas, privadas o privadas subvencionadas. Sin embargo, cada día salen a la luz denuncias de discriminación hacia niños con necesidades específicas de apoyo educativo.

La mayoría de los educadores y autoridades de instituciones educativas revelan actitudes y comentarios que denotan desconocimiento total de la Ley 5136 de educación inclusiva promulgada en el año 2013.

En varios colegios y escuelas, tanto públicas como privadas, ponen obstáculos o rechazan a los niños “problema” como comúnmente son catalogados, por una parte importante de este sector, los pequeños con necesidades específicas de apoyo educativo.

Ofrecen excusas a los padres para no inscribirlos en las instituciones, tales como que “la ley de educación inclusiva solo se aplica a pequeños con síndrome de Down; que no pueden recibirlos sin una maestra sombra que acompañe al niño permanentemente; que es política de la institución no volver a inscribir a un niño que presentó discapacidades psicosociales porque afectaría a todo el grupo; o simplemente responden que no hay vacantes cuando se enteran de que el niño cuenta con alguna discapacidad.

Según la ley de Educación Inclusiva, que es de aplicación obligatoria y general, el alumno con necesidades específicas de apoyo educativo es aquel que debido a necesidades derivadas de discapacidad física, intelectual auditiva, visual y psicosocial, trastornos específicos de aprendizaje, altas capacidades intelectuales, incorporación tardía al sistema educativo, condiciones personales o de historia escolar, requiera de apoyos y ajustes para alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales.

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Sonia Escauriza, directora de la Niñez y Adolescencia de la Asesoría Jurídica del Ministerio de Educación, indicó que la situación no es fácil, ya que día a día reciben denuncias de diversos tipos de discriminación en contra de niños con necesidades específicas de apoyo, pero que es tiempo de que los educadores y comunidad educativa se abran a la inclusión.

“Los directores y educadores deben comprender que estos niños no son una carga y que van a contar con apoyo pedagógico para manejar la integración de los mismos al aula. Tenemos una oficina de Inclusión Educativa con profesionales que están para asesorar a los educadores en estos casos, solo tienen que solicitarlo. Nadie está preparado para la inclusión, pero todos debemos dar los primeros pasos”, manifestó la directora.