Votar, contar con un certificado de nacimiento o cédula de identidad, prácticamente eran derechos inalcanzables para la mayoría de los indígenas, mientras que los pocos que contaban con cédula de identidad eran “arreados” para ir a votar aprovechándose de las necesidades de alimentación de los indígenas.
Esta situación cambió radicalmente, dignificándose la participación de los nativos en las últimas elecciones con más 5.500 cédulas expedidas, más de 9.700 certificados de nacimiento y constantes capacitaciones.