Para el obispo que asesora a los jóvenes a nivel continental, monseñor Mariano Parra, fue el papa Pablo VI quien propuso la búsqueda de esa civilización del amor, en 1975, como un conjunto de acciones morales, civiles y económicas para permitir una mejor existencia humana. “No es una nueva ideología, sino vivir según el Evangelio”, dijo el obispo.
El primer documento de la Pastoral Juvenil para la construcción de la civilización del amor es de 1987.
Parra apuntó tres aspectos que deben permanecer juntos para instaurar una nueva sociedad: amor a Dios, a la Iglesia y a los pobres.
Para Yarenid Santiago, de Puerto Rico, los jóvenes deben ser puentes de reconciliación, fraternidad, amor y paz. Santiago Muñiz, de Uruguay, en cambio, propuso construir la nueva sociedad a partir de la conversión.
“Como jóvenes, a la hora de reclamar somos muy buenos, pero a veces no somos tan buenos en generar alternativas para cambios sociales”, criticó. Micaela Rojas, de Paraguay, informó que el encuentro culminará luego de una semana de análisis de la realidad juvenil a cargo de 150 jóvenes que representan a todos los países del continente.
El camino que se debe seguir
Los jóvenes también deben capacitarse para alcanzar el objetivo, con base en la: –Formación: proceso continuo, personal y comunitario. –Compromiso: defensa de la fe, valores y conceptos de una sociedad más justa y de la creación. –Diálogo: participación en el debate sobre los problemas que están en discusión en el sistema político, de la opinión pública y de las organizaciones sociales. –Testimonio: mostrar a Cristo con una vida plena. –Misión: Iglesia en estado permanente de misión. La opción por los más pobres y excluidos es un rasgo que nos marca. –Movilización: generar acciones concretas y; –Protagonismo juvenil: empoderar a los jóvenes.
