La cultura, como base para el desarrollo sostenible, es necesaria, ya que posibilitará el diálogo entre los pueblos y la apropiación de su futuro, conforme a la directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). “La cultura y la creatividad son recursos renovables por excelencia. En momentos en que los estados buscan medios de crecimiento y de desarrollo sostenible, insto a los responsables políticos y a los agentes de la sociedad civil a que reconozcan ese papel de la diversidad cultural y lo integren en las políticas públicas”, señaló en su mensaje.
“Nuestro entorno natural está fragilizado: sepamos valorizar nuestro entorno cultural. El potencial económico de las industrias creativas las designa como una fuerza impulsora del crecimiento ecológico”, sostuvo Irina Bokova.
Agregó que la experiencia demuestra “que los modelos de desarrollo eficaces son aquellos que saben integrar las especificidades culturales locales para suscitar la participación de las poblaciones interesadas”.
Más ayuda desde 2015
La directora general de la Unesco adelantó que las Naciones Unidas se disponen a definir un nuevo programa para la cooperación internacional después de 2015.
Explicó que la razón de ser de la existencia de la Unesco es justamente brindar los medios de liberar el potencial de la diversidad cultural.
Las convenciones culturales de la Unesco “muestran que la cultura tiene la facultad de estrechar lazos entre el pasado y el futuro, gracias a la protección del patrimonio mundial y del patrimonio inmaterial, y a la promoción de la diversidad de las expresiones culturales”, señaló Bokova.
La cultura, necesaria para superar conflictos
A su criterio, la cultura ayuda a superar los conflictos y estimula la creatividad, que es el factor de innovación y desarrollo.
Según la Declaración Universal de la Unesco sobre la Diversidad Cultural, aprobada en 2001, “la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos”.
Esta declaración constituye el fundamento de una gobernanza mundial inclusiva, capaz de garantizar en todo el planeta el respeto de los derechos humanos universales, según explicó Bokova. “La cultura es lo que somos. Es lo que sustenta nuestras identidades y nuestros sueños de porvenir. Las culturas se nutren mutuamente y contribuyen a que la humanidad sea más rica y más fecunda. Esa diversidad es una fuente de renovación de las ideas y las sociedades. Constituye un inmenso potencial de crecimiento, de diálogo y de participación social”, resaltó.