La educación superior está en una peligrosa picada que afecta al país

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La educación superior de nuestro país es más que calamitosa, que va de mal en peor, con los casos de la proliferación de universidades “garaje” y el conflicto en torno de la Aneaes.

En una reciente reunión ante el Centro de Regulación, Normas y Estudios de la Comunicación (Cerneco), el P. Montero (sacerdote jesuita, experto en educación), sostuvo que nuestro sistema educativo está herido de gravedad y que desde el gobierno no se evidencia alguna voluntad política real para revertir el problema.

El padre Montero Tirado participó de aquel encuentro con directivos del Cerneco en su calidad de miembro del Consejo Nacional de Educación y Cultura (Conec).

El jesuita ilustró un panorama nada alentador de la educación superior del país, y que esa falta de voluntad política desde el gobierno de turno se evidencia con el cambio de tres ministros de Educación desde el 2008 a la fecha: Horacio Galeano Perrone, Luis Alberto Riart y Víctor Ríos. Puede haber un cuarto, si Ríos se postula a un cargo electivo, por lo que se verá obligado a renunciar.

Solo el 3,1% del PIB

Otro indicador claro de la falta de voluntad política para mejorar la educación es la pobre inversión en el sector: solo el 3,1% del PIB.

Lo recomendable por la Unesco, según Montero Tirado, ese indicador debe llegar como mínimo al 7% del PIB.

Formación en “garajes”

Otro problema de la educación superior es la proliferación de universidades privadas e institutos de formación docente, de baja calidad académica.

Conforme con el padre Montero, esto constituye un grave problema en la formación de los educadores, problema nunca atacado con fuerza.

El Conec propuso, durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, que un crédito blando de 43 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fuera destinado íntegramente a mejorar la calidad de los educadores.

La creación masiva de universidades, institutos superiores y carreras se dio justamente a partir de la famosa Ley 2529/06, conocida como “Ley Marcos”, cuando el entonces senador Juan Manuel Marcos decidía en la comisión del sector parlamentario las habilitaciones de nuevas instituciones, eliminando las atribuciones del Consejo de Universidades. Dicha ley sigue aún vigente.

El referente importante del gobierno en el sector es el ministro de Educación Víctor Ríos, quien impulsa una ley de educación superior por la cual se pretende eliminar al Conec y a la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación (Aneaes).

Ríos creó todo un conflicto interno en la Aneaes, que ahora tiene dos cabezas: Héctor Rojas, quien asumió en reemplazo de la anterior presidente, y José Carlos Rodríguez, nombrado recientemente como titular.

Aneaes, atada de manos

La Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de Educación Superior (Aneaes) está sin poder hacer nada, ante el desmembramiento ordenado por el ministro de Educación, Víctor Ríos. Todo el personal (técnico y de servicio) estaba comisionado del MEC a la Aneaes, y ahora Ríos los retiró. Además, logró un decreto (8853) por el cual se designa a Rodrigo Brítez como miembro suplente de la Aneaes en representación del MEC, en reemplazo de Héctor Rojas, reconocido como titular por los demás miembros.