La interminable histeria de los semáforos de Asunción

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Asunción entró a la década de 1970 siendo la única capital de América que no contaba con un solo semáforo, invento que había nacido cien años atrás en Londres. La función de estos aparatos la suplían en la “Madre de ciudades” unas esbeltas agentes ataviadas con minifaldas. Por esa época comenzó toda una historia e histeria en torno a los ordenadores del tránsito. Y sigue hoy...

Hurgando en nuestros archivos, las informaciones dan cuenta de que en abril de 1968 la necesidad de la instalación de semáforos en Asunción era una constante, pues no se lograba contar con uno solo, pese al avance de la modernidad.

Por esa época, el entonces intendente, Manuel Brítez Borges, nombrado por el dictador Alfredo Stroessner, creó la Policía Municipal de Tránsito. Paralelamente, se realizaban las gestiones para concretar la iniciativa con la firma Siemens de Alemania a la que se había enviado varios planos para realizar los estudios de factibilidad de un “moderno sistema de semáforos para dirigir el tráfico”.

El contacto previo con la multinacional lo había realizado el funcionario municipal Ing. Zoilo Rodas Ortiz en Milán. En mayo del 68 llegó a Asunción “en carácter de gentileza” un experto de la Siemens, Richard Mayr, especialista en tráfico de la ciudad alemana de Colonia. Este dictaminó que Asunción estaba preparada para la instalación de semáforos y recomendó educar a la gente para la utilización de los novedosos artefactos de tránsito.

En 1969 se realizó la licitación internacional ganada por Siemens de Alemania Occidental –era la época de la Guerra Fría– para los primeros semáforos.

El plazo para la adjudicación vencía el 2 de julio de ese año pero fue prorrogado por un mes. Sin embargo, en agosto una nueva oferta sorprendente de semáforos fue presentada al municipio: Las firmas Sociel SA de Argentina y Pirá Pytá SRL de Paraguay se ofrecieron a “proveer, instalar y regular el funcionamiento del sistema de señales por medio de tales aparatos, sin costo alguno para el municipio, a cambio de la autorización para explotar con exclusividad los letreros y carteles publicitarios que irán en las columnas de los semáforos” durante diez años.

La tentadora oferta movió el avispero y echó por tierra el contrato con Siemens. El 7 de abril de 1970 se autorizó la firma del acuerdo entre Sociel y Pira Pytá para la instalación de los aparatos en 200 cruces de Asunción. Pero llegó el mes de diciembre y no pasó nada.

En 1971 se debió rescindir el contrato con la firma argentino-paraguaya por vencimiento de plazos, sin haberse efectivizado el acuerdo.

Se reanudaron los contactos con Siemens de Alemania, que transpasó sus derechos a la Siemens Sade de Argentina con la condición de mejorar su oferta original, en el orden de unos 871.000 dólares.

En octubre de 1972, el intendente Guido René Kunzle y Rolf Rieder, director gerente de Rieder SA, en representación de Siemens, firmaron el contrato para la instalación de 200 cruces de semáforos en Asunción en un plazo de 360 días. La ejecución de la obra iba a representar alrededor de G. 150 millones, que correspondían a 1.116.923 dólares.

“Con la firma del presente contrato se estaría dando cima a una gestión que ha llevado varios años de demora” y Asunción tendría el primer semáforo.

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