La tortuosa espera de cada año en la Terminal

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Como cada año, miles de personas pasan por la Terminal de Ómnibus de Asunción (TOA) para viajar por las fiestas. El problema es el mismo: largas esperas, un calor insoportable y falta de espacios adecuados, lo que obliga a sentarse durante horas en el piso.

El director de la Terminal, Julio Benítez, relató que anteayer se pudo salvar la vida de un hombre que debido al calor tuvo un infarto poco antes de viajar, gracias a los oportunos primeros auxilios.

Otro problema, que se presentó ayer, fue el retraso de un colectivo de la empresa Sol del Paraguay. Llegó dos horas y media tarde, provocando la furia de los pasajeros, según ellos mismos comentaron.

El fiscalizador José Giménez explicó que si un bus no está en condiciones y cancela el viaje, la empresa debe hacerse responsable y mandar otro colectivo lo más pronto posible.

En estos días, la Terminal es también escenario de reencuentros. La familia Ramírez, compuesta de Adam (24) y Carolina (20) y sus dos hijos, llegó ayer de Argentina y se disponía a viajar unas cinco horas más. Compraron helados para refrescarse un poco, ya que la espera del bus la tuvieron que hacer sentados en el piso.

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La familia Cuenca viajó ayer con su hijo de ocho meses. “Hacemos de todo para entretener a la criatura. Lo que me preocupa es el calor”, indicó el papá.

En cuanto al tránsito, el chofer Antonio Bogado consideró que está peor. Su viaje a Hernandarias dura al menos seis horas. Antes se tardaba 45 minutos hasta San Lorenzo, pero ahora demora una hora y media.