Llegar a los 100 llena de agradecimiento

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Georgina Zárate cumplió 100 años y se lo festejaron con un almuerzo que reunió a toda la familia: su hermana, su hija, sus nietos y sobrinos, sobrinos nietos, bisnietos, y muchos amigos. “Siempre fue solidaria y humana, lo que se dice una mamá guasu”, dice su única hija María del Carmen.

Su salud en general está bien, con deterioros propios de la edad. Come normalmente, se levanta a las 7:30 hs., desayuna, lee el diario ABC, cuida y mira sus plantas, almuerza, toma sus medicamentos. A la tardecita mira sus noticieros y a las 21:30 hs. se acuesta. Georgina nació el 25 de noviembre de 1918 en la ciudad de Capiatá. Sus padres fueron Gregorio Zárate y Marcelina Barreto de Zárate. Eran 6 hermanos, de los cuales quedan Ángela Dora y ella. Después de recibirse de médica, Georgina, o China, se casó con Juan Ramón Duarte, agrimensor y excombatiente de la Guerra del Chaco. Quedó viuda en 1988.

–¿Cómo definís a tu madre?

–Siempre fue una mujer muy activa y perfeccionista, activaba permanentemente en los lugares donde le tocaba trabajar o estudiar.

Lo más importante que me legó fue su ejemplo de vida, sacrificada, nunca rendida ante las vicisitudes. Como profesional médica demostró gran dedicación y entrega personal a su juramento, así como un humanismo a toda prueba.

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–¿Qué cosas le preocupan hoy?

–Me dice que le preocupa el futuro del país, qué les dejaremos a nuestros hijos y nietos.

–¿Qué época de su vida le gusta recordar?

–Su tiempo de estudiante de Medicina, también estudió en Bellas Artes. Tiene recuerdos vivos de cuando me llevaba a los actos del Colegio Nacional de Niñas (del cual también ella es egresada) y a las clases de danza de la profesora Reina Menchaca.

–¿Se mantiene activa?

–Sí, siempre está haciendo algo. Le encanta todo lo que sea arte paraguayo (música, libros) y, si puede, le gusta coser.

–¿Como médica se sigue interesando por la profesión?

–Ella es pediatra. Todo lo que atañe a salud pública y privada del país le interesa, y sigue las noticias relacionadas a la medicina. No da consejos médicos porque dice que la medicina ha avanzado mucho.

–Con tantos años, debe tener muchas anécdotas.

–Muchas, de su niñez en el campo, su juventud como estudiante, siendo profesional mujer, que en aquella época no era común. Siempre fue solidaria y humana, lo que se dice una mamá guasu, por mi casa pasaron cuántos parientes e hijos de amigos que necesitaban una mano. Cuando aún ejercía la profesión con gusto donaba sus horas para la atención de los niños del Mercado 4, en el consultorio de los padres guanelianos. Hasta hoy día es madrina de los niños de ASOLEU y de los Bomberos Voluntarios.

–¿Qué pensás cuando mirás a tu mamá?

–Que es una persona extraordinaria, es el claro ejemplo de que querer es poder, porque desde su origen sencillo y humilde, llegó a ser una mujer digna, respetada y admirada por propios y extraños. Para ella lo más importante es tener una profesión. Ella fue la que llegó más alto en su familia. Su ejemplo de vida es mi mayor orgullo, ¡qué honor ser su hija!

“Mi fortaleza está en mis creencias”

“Vengo de padres honestos y muy solidarios, los recuerdo todavía ayudando a mucha gente pobre, dando bolsas de porotos, frutas, verduras”, cuenta. Ahora vive en la casa de su hija, “tenemos un patio chiquito, salgo a ver mis plantas, a tomar aire, pero no tomo mate ni tereré, nunca lo hice porque para eso había que tener tiempo”. Su vida fue sacrificada, tuvo que trabajar como maestra para poder estudiar medicina. La Dra. Zárate dejó de ejercer a los 75 años porque tuvo Parkinson “lo superé, aunque vinieron otras dolencias”. Ayudó valiosamente como médica, “me recibí en el año 48, tenía un consultorio en el Mercado 4 que me puso la comuna. En esa época no había penicilina ni sulfa, se hacían recetas magistrales”.

De las Navidades pasadas, recuerda: “Mi madre era muy católica, ponía el pesebre y lo adornaba con huevos de pájaros, frutas de estación y la infaltable flor de coco. Hasta ahora conservo la tradición de hacer el pesebre.

–¿Cómo se siente cumpliendo 100 años?

–Bastante reconfortada con mi familia, nietos, no somos muchos en la familia central. Siempre quise tener una hija, y la tuve. En la fiesta quise juntar a la gente de mi padre, porque los de mi madre ya no pude...

–¿Qué deseó en esta Navidad?

–Esta Navidad pedí más estabilidad para las parejas. Que la gente busque qué hacer, hoy tienen de todo, en mi época no había radio, tele, solamente había diario, que tampoco llegaba a todos lados.

Avanzó mucho la sociedad, pero en sentido contrario. Mucha vida a la ligera y ambición excesiva. Yo antes corría, trabajaba mucho, pero hoy vuelan… hay que parar un poco, pensar lo que se va a hacer para no lamentar después. Antes nos conformábamos con lo que podíamos ganar con nuestros propios medios.

–¿En qué radica su fuerza, su lucidez?

–Soy muy comilona, eso me mantiene bien. Estoy muy conforme con todo lo que hice, aunque me hubiera gustado ayudar más a mis hermanos (se pone triste) que estudiaran todos; no lo conseguí, y eso me duele.

Mi fortaleza está en mis creencias; creo en la Virgen María, Jesús y la Santísima Trinidad. Siento que Dios me bendijo siempre y recompensó todo mi sacrificio.

lperalta@abc.com.py