Los descartables del Estado

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Mientras los políticos gastan millones en campañas proselitistas, los concejales y el intendente asunceno transan cupos políticos a costillas de la ciudadanía; y los funcionarios públicos hacen paros para ganar y comer más, en Asunción, varios mendigos, niños abandonados y personas con problemas síquicos deambulan por la calles o duermen en las veredas.

Son los descartables del Estado que sobreviven en la miseria y el abandono total, en medio de una sociedad también indiferente.

A los pequeños se los ve durmiendo rendidos en las veredas. Sus aspectos harapientos dicen que hace tiempo no se han bañado, lucen ropas sucias y rasgadas. Viven de la caridad.

En esas mismas condiciones sobrevive otro grupo de adolescentes y adultos, también abandonados. Y completan este cuadro de la miseria los enfermos mentales, que recorren balbuceando palabras, como si buscaran compañía para hablar.

En una breve recorrida por las calles Palma y Estrella, esta es la realidad.

Si revisamos la Constitución Nacional, varios artículos están a favor de ellos. Y la pregunta que surge entonces es ¿quién debe encargarse de ellos? y la respuesta es el Estado, con sus tres poderes. Sin embargo, los exponentes de esos tres poderes más bien se preocupan de llenar sus bolsillos, de sus lujos y de que cada día coman mejor, y se olvidan de estos compatriotas que por lo menos merecen un albergue.