Agrega que de ninguna manera pueden ser agrupados y considerados como situaciones iguales (biosimilares y genéricos) en cuanto a sus condiciones para registro, su vía de administración, su almacenamiento, su prescripción, sus beneficios clínicos y también sus precios. “Los miembros de SPOM que trabajan en entes públicos realizan sus actividades prescriptivas acorde a la disponibilidad de medicamentos oncológicos incorporados a los cuadros básicos de cada centro con base en recomendaciones y guías internacionales de referencia, aun sabiendo que estos bancos de drogas no están actualizados con sus productos para el manejo del cáncer a consecuencia del presupuesto insuficiente”, dice la misiva.
Señala, además, que los miembros de la SPOM no se oponen al uso de genéricos y de biosimilares, siempre que cumplan con los más altos estándares de seguridad, calidad y eficacia, demostrados en sus estudios propios de desarrollo, según las guías internacionales. “No es desacertado mencionar que los oncólogos en el Paraguay carecemos de experiencia con el manejo de biosimilares ‘auténticos’, ya que el Decreto 6611, que regula el uso de los mismos, fue firmado en diciembre 2016. Pueden imaginar que en escasos 6 meses de aplicación del mencionado decreto es imposible generar una experiencia significativa. No es desconocimiento ni falta de experiencia en el manejo de biosimilares como opina el Ministro lo que limita su uso, sino la falta de evidencia presentada con responsabilidad y ‘rigor científico’ necesarios para su aprobación en la agencia regulatoria”, destaca la nota de la SPOM.