08 de Junio de 2014

| LA DIÓCESIS DE SCRANTON PAGÓ A UNA FAMILIA PARA CERRAR EL JUICIO

Millonaria indemnización salvó a Urrutigoity, acusado de pedofilia

Por Mayra Rivarola

El padre Carlos Urrutigoity recorrió el continente huyendo de acusaciones de pedofilia. En 2005, la jurisdicción eclesiástica de Scranton indemnizó a una familia para evitar una sentencia definitiva en su contra.

Las acusaciones de pedofilia del padre Carlos Urrutigoity, de nacionalidad argentina, se remontan a la década de los 80, cuando enseñaba en el seminario de La Reja, en Argentina, perteneciente a una sociedad clerical que en ese momento no respondía al Vaticano, la Sociedad de San Pío X, fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre. Así lo confirmó el obispo argentino Andrés Morello, quien aseguró haber pedido su traslado “porque había algunos comportamientos incorrectos (en Urrutigoity)”.

Para escapar de las sospechas en su contra, Urrutigoity se vio obligado viajar miles de kilómetros. En 1998, el obispo Richard Williamson lo trasladó a otro seminario en Winona, Minnesota “con el permiso y advertencia del arzobispo Lefebvre, de que Urrutigoity debía ser monitoreado”, según una denuncia presentada ante la Corte Distrital de Pennsylvania.

En Winona, el religioso conformó la Sociedad de San Juan, pero las denuncias no lo abandonaron. Ahí también fue acusado de acosar sexualmente a un seminarista, lo que resultó en su expulsión y nuevamente, Urrutigoity eligió huir.

Cuando el entonces obispo William Timlin admitió al religioso en la Diócesis de Scranton, Pennsylvania, el entonces obispo de la Sociedad de San Pío X, Bernard Fellay, le dirigió una carta de advertencia. “En dos ocasiones durante este viaje (a Kansas City) el padre Urrutigoity se aproximó a la cama del seminarista, por actos obviamente deshonestos... La razón por la que él se metió en problemas con los superiores de la Sociedad de San Pío X es principalmente porque sentíamos que tenía una extraña y anormal influencia en los seminaristas y sacerdotes”, reza la carta.

Pese a las advertencias, en 1999 el obispo Timlin reconoció a la Sociedad de San Juan como asociación clerical de la jurisdicción eclesiástica y ordenó a Urrutigoity cumplir funciones en la Fraternidad y la escuela de niños, la Academia de San Gregorio, donde conoció al estudiante John Doe, quien era menor de edad.

En 2002, el distrito de Pennsylvania admitió la denuncia John Doe y su familia contra los padres Eric Ensey y Carlos Urrutigoity, de la Academia de San Gregorio, por asalto y agresión, así como imposición intencional de angustia emocional. La Diócesis de Scranton, la Academia y la Fraternidad fueron además denunciadas por negligencia.

“El padre Carlos Urrutigoity y el padre Eric Ensey cultivaron relaciones íntimas con estudiantes de San Gregorio, proveían de bebidas alcohólicas a menores de edad continua e insistentemente y dormían con ellos”, detalla la denuncia.

El joven denunció que fue obligado a dormir con Ensey, bajo la “metodología” de “guía espiritual”. Cuando el padre empezó a abusar de él, acudió a Urrutigoity. “El padre Urrutigoity informó al querellante que el cuarto de huéspedes estaba reservado para visitantes muy importantes y que el querellante debía dormir con el padre Urrutigoity..., pero después de varias noches de dormir juntos en la misma cama, el padre Urrutigoity dirigió contacto homosexual inapropiado con el querellante”.

Durante el juicio, el seminarista de Winona se presentó como testigo. Según las transcripciones oficiales, el joven dijo que Urrutigoity intentó obligarle a colocarse un supositorio frente a él y cuando no lo hizo, enfureció. Además, lo invitó al menos dos veces a dormir en la misma cama. Una noche, se despertó para encontrar a Urrutigoity sosteniendo sus “partes íntimas”.

Ambos padres, Urrutigoity y Ensey negaron las acusaciones, pero la Diócesis de Scranton finalmente pagó una millonaria indemnización para finiquitar el juicio. Según reportes publicados en varios medios de prensa estadounidenses, esta cifra rondó los 450.000 dólares americanos.

La huida de Urrutigoity culmina en Ciudad del Este, donde es el segundo en mando y el protegido del obispo Rogelio Livieres Plano. Pese a su tumultuoso historial y las advertencias de la jurisdicción eclesiástica de Scranton, el sacerdote está ahora a cargo de la Vicaría de la Juventud y prepara un curso para jóvenes sobre cultura católica.

Ante la consulta del GlobalPost, Urrutigoity dijo que ha sido víctima de una campaña de desprestigio de décadas de duración.

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