Los 888 jóvenes postulantes que pelean por uno de los 150 lugares, fueron recibidos ayer por los estudiantes del último año con mucho ruido, música y pancartas. Así se inició la primera jornada del Ingreso 2016, que se extenderá hasta el viernes 26 de febrero.
A las 10:00 se abrieron las puertas del edificio de la facultad a los jóvenes, y el examen de Biología se inició a las 12:30. En la fila, Lissandry Gómez (19), una de las postulantes, no ocultó su nerviosismo al contar que es la tercera vez que intenta ingresar. “Creo que esta vez voy a lograrlo, con la fe todo es posible”, dijo.
También la tensión se trasladó a los padres, que se instalaron en las veredas, las calles y los jardines del predio. Uno de ellos, Nelson Brizuela, comentó que planea venir a todos los exámenes desde temprano y retirarse recién al final de cada uno, con su hijo Orlando, quien intentará ingresar por primera vez. Mientras esperaba, lamentó que por cada reclamo que haga luego de las pruebas debe abonar G. 20.000, sin mencionar el arancel que ya se pagó de antemano al inscribirse, que es de G. 1.000.000. “O sea, lo que sirve es el dinero, no el reclamo. Para nosotros ya es bastante el arancel, ahorramos durante el año”, dijo.
Varios padres y estudiantes inclusive tuvieron que ser asistidos en los puestos de salud instalados por los alumnos de los últimos años, donde se atendieron principalmente casos de presión alta y ansiedad.
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También hay presión sobre las espaldas de las autoridades académicas, quienes, con el antecedente del levantamiento de los universitarios del año pasado, “van a tratar de responder a esa idea”, manifestó el decano Laurentino Barrios.
Los “nanoauriculares”
Ante el rumor de que se intentaría ingresar con “nanoauriculares” (dispositivos utilizados para conversaciones secretas), el Dr. Luis Armoa, encargado de Seguridad, recordó que se estableció un doble control: en la entrada del edificio y en el aula. Está prohibido el ingreso de todo tipo de objetos, inclusive útiles escolares. Además, por más de que se tenga una “ayuda externa”, los exámenes son elaborados en el día a puertas cerradas, por lo que la posibilidad de filtración de información es casi nula, explicó.
