05 de Mayo de 2011
"No es dar computadoras, es una política de equidad social"
Por eso, visitó Uruguay una delegación paraguaya integrada por parlamentarios, técnicos de diferentes instituciones públicas, referentes de la universidad, de organizaciones no gubernamentales y directivos de la Cámara de Tecnología de la Información del Paraguay.
Una de las reuniones claves para entender la explosión de las tecnologías en Uruguay se realizó en la sede del Plan Ceibal, que planeó y ejecuta "Una computadora por niño", programa en el cual Uruguay se destaca. Allí el emprendimiento lleva el nombre de Plan Ceibal.
Garibaldi explicó el proceso, los obstáculos encontrados y los logros obtenidos. El plan empezó a fines de 2006 y las primeras computadoras se empezaron a distribuir en el 2007. A fines de ese año ya se habían cubierto los departamentos del interior. "Siempre estuvo claro que esto era una política de equidad social y se buscaba que permitiera acortar brechas. Se logró cerrar la brecha de acceso a las computadoras", afirmó.
Señaló, además, que es clave que las máquinas que reciben los alumnos tengan acceso a internet, ya que distribuir computadoras sin posibilidad de acceso a internet le resta efectividad al programa. "Los muchachos tienen acceso a internet en la escuela. Se instalaron además 200 access point en lugares públicos, se están instalando en zonas pobres para cerrar esa brecha", añadió.
La computadora a casa
Garibaldi también destacó como una de las características del programa que los alumnos se llevan la computadora al hogar. "La posibilidad de llevarse las computadoras tiene una ventaja extraordinaria, porque genera un impacto social mucho mayor, porque los padres aprenden de sus hijos y les dan otro valor", indicó.
"Desde el punto de vista educativo, agrega, implica que la escuela no termina en las paredes del local. Se expande al aula extendida o al aprendizaje móvil y se genera toda una serie de posibilidades, como actividades domiciliarias, que el propio docente puede monitorear y muchas otras posibilidades que no tendríamos si no llevaran la máquina a su casa".
El funcionario habló también de la manera en que se trabajó el tema con los docentes, que en principio pusieron cierta resistencia al plan. "No hay posibilidad de considerar que haya sustitución del docente. El docente no tiene sustitución. El magisterio es un colectivo que no es particularmente afecto a las innovaciones. Hubo apertura, pero también cierta resistencia, y al ver el impacto se disipó", expresó.
Continuidad
Este programa tiene un presupuesto anual de 50 millones de dólares y ahora apunta a cubrir también a los alumnos de la secundaria, o liceo, como le dicen en Uruguay.
"Estamos siempre pensando en temas futuros. No es un plan más, es una línea de constante desarrollo. Esto empezó con un decreto presidencial y terminó como ley. Es un plan con gran aceptación social y el hecho de que sea una ley le da continuidad y certeza política", indicó.






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