“Mi casa la construí con mi marido gracias a que emigramos a España y nos sacrificamos durante cinco años. Aquí yo gano G. 2.200.700 y padezco de púrpura, mientras que mi marido hace changas de remisero. Mi hijo quedó fuera porque mi casa está en buen estado”, dijo Lorena Fernández, madre de uno de los postulantes de Areguá.
Fernández agregó que los asistentes sociales que visitaron la casa no pidieron comprobantes solo tomaron fotos de la vivienda.
“Jugaron con los sentimientos de estos jóvenes que se esforzaron al máximo para pasar las pruebas de competencias, alegando que el 0,3% de nuestras declaraciones socioeconómicas eran falsas”, añadió Fernández que junto a los padres de los jóvenes que quedaron fuera visitaron la sede de Itaipú para exigir una explicación. “Dicen que van a analizar el reclamo, pero ya estamos decepcionados”, dijo.
