Díaz afirmó estar cansada de golpear puertas, pero aún así va a seguir reclamando, porque hay ancianos de extrema pobreza, de más de 80 años, que están pasando hambre y necesidades.
Recordó que el 85 por ciento de los cerca de 600.000 ancianos de más de 60 años del Paraguay no percibe ningún ingreso o jubilación y por eso el pago de la mísera pensión (G. 456.014) les ayuda a no morir de hambre.
Benita Garcete (71), dijo que ella fue censada hace cuatro años. Vive en Capiatá cuidando de cuatro criaturas, hijas de su sobrina, sin sueldo. Es la última de seis hermanos y ella es la única sobreviviente.
“Hace cuatro años fui censada en la Municipalidad de Capiatá tres veces y hasta la fecha no hay respuesta”, dijo a la vez de agregar que debe operarse del ojo porque tiene catarata, por lo que le urge cobrar la pensión.
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Existe una elevada cantidad de adultos mayores adjudicados con el beneficio de la pensión alimentaria que no presentaron aún sus documentaciones para ingresar a la planilla de pagos, según informó el Ministerio de Hacienda.
La nómina de personas beneficiadas y que deben presentar sus documentos se encuentra disponible en la web de Hacienda en el link http://www.hacienda.gov. py/AdultosMayores/
También se puede llamar a los teléfonos 497040 y 496100. Deben presentar fotocopia de cédula de identidad civil, certificado de vida y residencia vigente y la declaración jurada firmada por el interesado disponible en la Municipalidad.
Doña Ida pidió además, el cumplimiento del Art. 123 de la Constitución de actualización de haberes jubilatorios del Instituto de Previsión Social. “Me jubilé hace 25 años y solo percibo G. 1.400.000, por lo menos debería ser el salario mínimo, es decir, un poco de G. 1.800.000”, concluyó.
