Esta postura es habitualmente expresada en la cara a los políticos –desde el presidente de la República de turno, magistrados judiciales, parlamentarios, ministros, hasta los funcionarios de menor rango– que acuden a las celebraciones religiosas, especialmente el 8 de diciembre, día de mayor concurrencia de gente por la liturgia central.
Los dirigentes políticos llegaron a tal desfachatez cuando en la misa del 8 de diciembre del 2000 toda la cúpula gubernamental, encabezada por el presidente Luis González Macchi, hicieron un juramento público de desterrar la corrupción de la administración pública. Sin embargo, el gobierno del citado extitular del Ejecutivo es considerado como uno de los más corruptos durante la transición democrática.
A décadas de la permanente denuncia y condena a la deshonestidad realizada por la jerarquía católica, el Paraguay sigue siendo uno de los países más corruptos del mundo, según mediciones hechas por entidades internacionales. En un reciente informe de la ONG Transparencia Internacional, en Latinoamérica somos subcampeones en corrupción, solamente superado por Venezuela.
La reforma agraria, para beneficiar a los campesinos sin tierra, atención a los pueblos indígenas, también son puntos insistentes en los mensajes de los obispos, pero cada vez son más los campesinos que reclaman tierra e invaden propiedades para presionar, con saldos muchas veces fatales. En junio último se registró una de las peores tragedias vinculadas al problema de la tierra que fue la masacre con resultado de 11 campesinos y 6 policías asesinados a balazos. Los indígenas siguen siendo despojados de su hábitat y condenados a la miseria. El Estado paraguayo ya fue incluso condenado internacionalmente por esa causa. Mientras, seguiremos viendo el show de todos los 8 de diciembre.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Últimamente van menos
En los últimos años, los políticos, sobre todo los que están en función de Gobierno, van menos a la misa central de las festividades de Caacupé, un escenario apetecido por la cantidad de personas que acuden. Tal vez crean que no sea conveniente para su imagen la exposición a que suelen ser sometidos por la Iglesia que les enrostra denuncias de corrupción y robos a las arcas públicas. El presidente Nicanor Duarte Frutos, durante su mandato, dejó de acudir a la misa los 8 de diciembre.
