El profesional Nicolás Morales, director del portal www.arquitectos.com.py, es uruguayo, pero vive desde hace años en Paraguay.
Según el profesional, el desarrollo de Asunción durante los últimos 30 años ha producido el efecto “mancha de aceite”, en que los diferentes grupos socioeconómicos se aíslan entre sí, produciendo verdaderos guetos.
El mismo explicó que el crecimiento de tipo horizontal deriva principalmente de un aumento acelerado de las periferias y si bien es un proceso que se ha generado históricamente, este ha sido acelerado durante los últimos años (especialmente en los países en vías de desarrollo), provocando grandes extensiones, relativamente poco densas y generalmente con bajos ingresos.
Morales insiste en que el crecimiento de una ciudad no debe responder al mercado, sino a los ciudadanos. “La especulación, extensiva o intensiva, no respeta espacios, cada parte de la ciudad la padece singularmente”, dijo.
Agregó que las tendencias apuntan a una urbanización completa, a la extensión de redes viarias. La incidencia negativa de todo ello recae en la vida biológica y en el disfrute del paisaje natural.
Comentó que el crecimiento vertical tiene directa relación con los barrios seguros. “El crecimiento vertical utiliza menos espacio y aglutina mayor población, lo cual genera mayor intercambio y comunicación entre las personas en todo índole”, planteó.
Seguridad y recaudación
Asimismo, Morales relató que la aparición de sectores de poblaciones diferentes contribuye a la diversidad social y modifica el equilibrio del barrio.
Con respecto al movimiento tributario, es de la tesis de que en extensiones poco densas tienden a la precariedad de servicios, y la estrategia de desarrollo urbano llevada a cabo por políticos y no por técnicos en nuestro país, se rige generalmente por soluciones populistas, las cuales en ciudades poco densas llegan a pocos ciudadanos o correligionarios.
En los aspectos básicos, que hacen al día a día, expresó que las ciudades densas son más amigables con el medio ambiente, al reducir la huella de carbono por habitante, “ya que reducen la dependencia del automóvil y las distancias que deben recorrer diariamente sus residentes son mas cortas.
Comunidades de baja densidad terminan generando una dependencia mayor del automóvil”, dijo.
