Trabajar por la paz y la justicia, pidió el nuncio a autoridades y políticos

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Un llamado a los políticos a servir y trabajar por la paz y la justicia, pidió ayer el nuncio, monseñor Eliseo A. Ariotti, en la fiesta de la Santa Sede, ocasión en que se recordó el 7° aniversario del pontificado del papa Benedicto XVI. La recepción fue en la Nunciatura, de la cual participaron el presidente Federico Franco, obispos, embajadores, amigos y el expresidente uruguayo, Luis Lacalle Herrera.

La representación del Vaticano celebró ayer la fiesta de la Santa Sede y del papa Benedicto XVI, sucesor del apóstol Pedro.

Al dirigirse al presidente de la República, Federico Franco; a sus ministros, legisladores y embajadores, Ariotti explicó que la misión del político es servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia.

Recordó a Franco que al joven rey Salomón, a la hora de asumir el poder, se le concedió lo que pedía, y: ¿Qué sucedería si a vosotros, legisladores de hoy, se os concediese formular una petición? ¿Qué pedirían ustedes? y agregó que en último término, también hoy, no podrían desear otra cosa que un corazón dócil: la capacidad de distinguir el bien del mal, y así establecer un verdadero derecho de servir a la justicia y la paz.

A más de Franco, estuvieron en el acto varios obispos de Paraguay, embajadores, legisladores, amigos y el expresidente uruguayo Luis Lacalle Herrera.

En otra parte, Ariotti sostuvo que la sabiduría nace de la voluntad de diálogo y escucha.
“A todos nos anima una misma convicción profunda: de favorecer el papel de este querido país, proclamando y fortaleciendo los valores universales de fraternidad, igualdad y cooperación: expectaciones que no podemos defraudar”, explicó.

Al referirse al pontificado de Benedicto XVI, sostuvo que el magisterio del Papa interpela a nuestras conciencias e insta al diálogo abierto y sincero entre los paraguayos de buena voluntad. Agregó que el suyo es un pontificado acorralado por numerosos problemas que van desde las tensiones sociales, hasta las cuestiones religiosas y morales.

Resaltó que en la era moderna, no se recuerda un pontificado que haya vivido más crisis. Pero, las crisis no son un mal absoluto, sino un momento histórico a gestionar con firmeza y verdad, al fin de realizar el sueño de Dios, que es la libertad de toda persona y el desarrollo de la sociedad, donde la exclusión y el rencor no pueden reinar.

En estos días tan delicados, el papa Benedicto XVI, sencillo e humilde trabajador en la viña del Señor, como se presentó el mismo en la tarde de su elección el 19 de abril de 2005, está muy cerca de todos los paraguayos, para sufrir y alegrarse con ustedes, para fortalecer el espíritu de solidaridad que debe presidir la convivencia ciudadana, para animar vuestro empeño de promoción y renovación humana, social e institucional, para estimular a los paraguayos a ser mejores en su camino de esperanza.

Finalmente, imploró a Dios bendiciones para el Papa para que siga ejerciendo su ministerio.