Según los datos técnicos, el alcantarillado sanitario se hizo mal y las conexiones clandestinas de desagüe pluvial que se suman al flujo de los desechos contribuyen al colapso porque el volumen de líquido supera el tamaño de la tubería.
Pablo Ledezma, propietario de un negocio de la zona, comentó a nuestro diario que desde hace cinco años sufre de alergia a raíz de este hecho.
“Cada vez que revienta la cloaca y huelo ese olor nauseabundo se me tapa la nariz y el seguro se niega a cubrirme los gastos médicos porque no cubre causas naturales”, señaló.
El sistema sanitario fue instalado en 2011 por la empresa Constructora S&S SA, representada por Enrique Soler. Costó G. 13.000 millones. El contrato contemplaba la instalación de 3.300 metros de tubería para la descarga subpluvial (al cauce del río Paraguay) de los efluentes cloacales de las cuencas del Itay y Bella Vista.
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Una auditoría interna de Essap reveló que la contratista instaló materiales diferentes a los exigidos en el pliego de bases y condiciones, de menor dimensión y de baja calidad.
La actual administración encabezada por Carlos Arce denunció el caso ante el Ministerio Público a fines del año pasado.
Esta fue es la tercera denuncia que presentó la estatal sobre casos de corrupción dentro de la misma.
