06 de Noviembre de 2017

| TERAPIA OCUPACIONAL Y LA URGENCIA DE PROFESIONALES

Vocación, carácter y un corazón muy fuerte

Por Lourdes Peralta

El 27 de octubre fue el Día Internacional del Terapista Ocupacional. La carrera acaba de ser reconocida a nivel oficial en nuestro país. Charlamos con Vicenta Cabañas Yegros, mujer, mamá y abuela, a sus 59 años cumple una meta profesional: “Estudié porque me apasionó la carrera y porque hace mucha falta en nuestro país”.

Vicenta Cabañas Yegros, cariñosamente Canela, fue una mamá a tiempo completo de 4 hijos, hoy todos profesionales. Siempre mantuvo la mente activa, además de acompañar en las tareas del colegio, sumó otras actividades. “Mi marido es ingeniero electrónico y trabajaba en Itaipú, allá nos ofrecían cursos a las mujeres; yo hice varios: alta costura, administración del hogar, cocina”. Convertida en abuela, Canela decidió estudiar a nivel universitario. “¡Me costó!, tenés que estar casi al nivel de un médico”, subraya. En nuestro país terapia ocupacional se da únicamente en la Universidad Centro Médico Bautista y dura 4 años. “Es una carrera que exige horarios y pasantía, los dos últimos años son bien pesados”, relata Canela, quien ansía que los jóvenes que estén culminando el colegio consideren esta licenciatura. “Acabamos de ser reconocidos por el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones). Igualmente integramos la Confederación Latinoamericana de Terapistas Ocupacionales (Clato); solo nos falta entrar a la Word Federation of Occupational Therapists (WFOT)”, dice entusiasmada. Vicenta está a punto de titularse; ultima los detalles de su tesina con base en los accidentes de moto.

Enseñar a vivir

Según nuestra entrevistada, esta carrera requiere vocación, carácter y un corazón muy fuerte. “Mi primera pasantía fue en un lugar de niños. Lloré. Después paré, porque se va fortaleciendo tu sistema y aprendés a convivir con los casos; al final, festejás como si fuera tuyo cada logro de tus pacientes”. La terapia ocupacional abarca a personas con discapacidades (físicas, psicológicas, sociales), ya sea de nacimiento o provocadas por accidentes, muy comunes los ACV y accidentes de tránsito. Estudia la patología de la persona y proyecta su terapia con el propósito de darle una vida autónoma, independiente e inclusiva. “Después de un accidente, lo primero que se hace es ir al médico, y ahí también entramos nosotros. Por eso nuestro eslogan reza: ‘El médico me salvó la vida, el terapeuta me enseñó a vivirla’ ”

La tesina que defenderá Canela se llama: Inclusión laboral efectiva en accidentados en moto y la función del terapeuta ocupacional. “Quise cambiar varias veces el tema, pero me ruegan que no lo haga. ¡Es que existe tanta necesidad!, en el Hospital del Trauma reciben todos los días estos accidentados, pero lo máximo que dan son 10 sesiones de fisioterapia y luego los mandan a la casa, donde otra vez es carga para la familia porque no pueden manejarse solos”. ¿Cuál es la diferencia con la fisioterapia? “La terapia ocupacional debe trabajar en equipo, así logra resultados completos. Con el fisioterapeuta tiene que haber comunicación a ver qué es lo que el paciente no está logrando hacer. Por ejemplo, mejora la movilidad de su miembro superior pero no logra comer solo, tiene dificultad para tomar los cubiertos, entonces yo me encargo de trabajar esa parte, además de los ejercicios correspondientes, le adapto cubiertos –tenedores, cucharas– con engrosadores”. El terapeuta ocupacional se ocupa también de trabajar con la familia, proporcionando técnicas, facilitando –con los recursos que haya– la practicidad dentro de la casa, para que el paciente pueda manejarse mejor. También hay casos en los que el terapeuta trabaja con los familiares, “por ejemplo, hay padres y madres que no aceptan que su hijo nació con alguna discapacidad”.

Otro enfoque de la terapia ocupacional tiene que ver con las empresas: “Cuando un empleado no está rindiendo, entonces vemos por qué, se mide todo, cómo está organizado su lugar, dónde están el teléfono, la silla, el espacio del que dispone, la luz, etc.; cuando esto cambia, mejoran la productividad y todo el ambiente laboral”

Agradecida por esta nueva etapa de vida que inicia, Vicenta enfocará su labor de manera privada. A pesar de que en nuestro país hay pocas instituciones (a nivel estatal la Senadis, a nivel privado Cerenif y Teletón) recomienda la carrera porque tiene mucho futuro. “Tuve la oportunidad de ir a un curso en el Instituto Fleni (Bs. As.) y realmente cómo mejoran los pacientes mediante la organización e interdisciplina es maravilloso”.

Esperanzada en que en Paraguay crezcan las instituciones especializadas, apunta: “No hay personas con discapacidad, la ciudad está discapacitada. Ahora se está comenzando con la accesibilidad: rampas, escaleras mecánicas sin escalones, todo esto se hace para que la persona no se aísle y se deprima. Necesitamos, indiscutiblemente, políticas de gobierno”.

Finalizando comenta que solamente hay 11 terapistas ocupacionales con título, todas mujeres (“hubo hombres que empezaron pero dejaron”). Y, no sin alegría y compañerismo, cierra la nota contando que una de sus colegas ya se está especializando en EE.UU. en rehabilitación basada en la comunidad.

lperalta @abc.com.py

 
 

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