Los colores de las promesas en Caacupé

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Una pequeña que había nacido en forma prematura, una mujer que se operó de un cáncer de pecho y otra que sufrió dos preinfartos... Todas comparten haber hecho una misma promesa: ir vestidas con los atuendos de la Virgen de los Milagros. Caacupé nuevamente fue un gran escenario de muestras de fe y sacrificio. Las largas caminatas se hicieron bajo la intensa lluvia que fue soportada estoicamente por los fieles.

“Cuando me encontraba embarazada de tres meses casi pierdo a mi hija. Entonces me entregué a la Virgencita y le prometí que le iba a traer hasta los 11 años”, dice muy motivada María Rosalba Dávalos, madre de la pequeña Erica (6), menor de seis hermanos.

La pequeña nació prematura pero es muy sana y vive en Coronel Oviedo, va al Preescolar y ya lleva seis peregrinaciones a la Villa Serrana vestida de blanco y celeste con lirios bordados en dorado. La corona le confeccionó uno de sus hermanos y para la ropa tiene su modista que cada año le va haciendo el vestido a medida que va creciendo.

Cáncer de mama

A los 74 años, Cresencia Alvarenga tiene ya un montón de peregrinaciones en su haber, pero esta es la primera en que decidió usar un traje alegórico de la Virgen de los Milagros: “Desde los cinco años yo venía con mi abuela cada 8 de diciembre. Solamente dejé de venir cuando estuve enferma”.

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Esta mujer de Areguá, elegida tres veces como la reina de la tercera edad, cuenta: “Estuve enferma de cáncer de mama hace dos años y me curé. La vez anterior no vine porque la quimio me hizo perder todo el cabello y sentía vergüenza”. Asegura que esta vez no quiso faltar porque los estudios le salieron en perfecto estado.

Al igual que ella, Gertrudis Cristaldo (51), de Ciudad del Este, sufrió dos preinfartos y se encomendó con tanta fe a la Virgencita de Caacupé, que la sanó.

Ella lleva seis años caminando desde Barrero hasta Caacupé. “Cuando sufrí el primer preinfarto se me quedó la mente en blanco y empecé de cero. Ahora de nuevo puedo hablar, luchar y trabajar con toda la fe y esperanza en Dios y la Virgen”, sostiene.

Muy emocionados también llegaron en la víspera de la festividad unos doce integrantes de la familia Toledo, quienes llegaron de Ciudad del Este y Presidente Franco.

Julio Benítez Toledo, cargando en sus brazos la imagen de la Virgen, contó que hicieron a pie el tramo desde Coronel Oviedo hasta Caacupé. Su hermana, Graciela Toledo, añade que la imagen la tienen hace 17 años y es la “patrona de la familia y la casa”.

Relató que cuenta con tres vestidos que son cambiados cada mes y para esta fecha luce su mejor gala para acompañarlos hasta la Basílica.