“Venimos desde Yaguarón en tres carretas. Yo lidero la caravana desde hace 22 años, antes venía con mi padre. Vengo de esta forma desde niño”, comenta Juan Carlos Gómez Moreira.
El viaje desde Yaguarón hasta la capital espiritual del país les lleva unas 7 horas. “Ni por todo el oro del mundo dejamos de venir cada diciembre. Traemos a los niños, para que ellos también sigan con esta tradición de familia”, dice Gómez.
Mientras se cocinaba al costado de una de las carretas, estacionada en un predio que les facilita la Comuna caacupeña para todos los peregrinos que se trasladan en las carretas, un rico asado.
“En este lugar nos quedamos tres días, es decir, volvemos el 8 de diciembre. Acá nos encontramos con otras familias que tienen la misma costumbre. Vienen de distintas partes del país y es algo inexplicable, pues compartimos nuestras experiencias. Incluso, varios nos conocemos de chicos”.
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Con distintivo azul y la inscripción “Promesero Sapucái”, una de las caravanas de 28 integrantes de una gran familia de Sapucái llegó hasta la basílica. La integran los Lezcano Ojeda, Garcete, Vera López, Medina, Villalba y Santacruz.
“Esta tradición comenzó hace décadas con don Regino Mereles y Juliana Garcete”, comentan sus descendientes que quieren que se mantenga por mucho tiempo más. Este año sus remeras llevan los nombres de los que ya no están: Catalina Mereles, Mario Lezcano y Mario Alberto Lezcano, padre e hijo, respectivamente.
