Desde su último cumpleaños, el 13 de julio, Vilmar solamente buscaba el momento oportuno para atacar a Pablo.
Incluso el seguimiento a nuestro corresponsal se hizo de manera más efectiva después de que el “clan” Acosta Marques se deshiciera de uno de los adversarios políticos de “Neneco”, el exintendente de Ypejhú Julián Núñez Benítez (ANR), acribillado el 30 de agosto pasado.
Cambió de nuevo su versión
El chofer Arnaldo Cabrera, quien el lunes dijo ser uno de los autores materiales del sonado crimen, sin embargo ayer cambió su versión, acusó a Wilson Acosta Marques y a Flavio Acosta Riveros, hermano y sobrino de Vilmar, respectivamente, de haber perpetrado el ataque. Inicialmente, Cabrera había dicho que él participó directamente del crimen junto a Wilson y que Flavio actuó de “campana”.
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Arnaldo recordó en su testimonio que el día de la muerte de Pablo, el jueves 16 de octubre, “a las 11:00 recibí una llamada en mi celular de parte de Flavio, quien me pidió que le pasara el teléfono a Vilmar. Al contestar, escuché decir a Flavio en guaraní ‘oîma koápe pe karai’ (ya está acá ese señor)”, presuntamente en alusión a la llegada de Medina a la colonia Crescencio González para una nota periodística.
Entonces “Neneco” llevó el celular de Arnaldo hacia su dormitorio y ya no le devolvió el aparato.
Después de 15 minutos supuestamente llegaron a la casa en una camioneta Fiat Strada blanca los hermanos de Vilmar Acosta Marques, Lorenzo y Wilson, y el hijo de este último, Gustavo Acosta Gadea, alias “Chiqui”, otro temido sicario local.
“Lorenzo preguntó dónde estaba Vilmar y entraron todos a hablar con él”, manifestó el detenido.
Siempre según el chofer Arnaldo Javier Cabrera López, él y su jefe Vilmar “Neneco” Acosta Marques salieron de Ypejhú después del mediodía y se encontraban entregando víveres en la comunidad indígena Pa’i Puku cuando mataban al corresponsal de ABC Color.
Después, volvieron a la estancia “Dos Naciones”, donde luego la Policía había desmantelado un campamento narco.
“¡Beleza pura!”, exclamó cuando le comunicaron el éxito del “trabajo”
“Aproximadamente a las 15:30 Vilmar le llamó a Wilson y le preguntó si ya terminó el trabajo”, indicó el chofer de la Municipalidad.
“¡Beleza pura!” fue la respuesta de Vilmar al enterarse de que Pablo ya había muerto. “Fue mientras estábamos sentados tomando tereré en la chacra de Neneco, en Cerro Guy”, recordó Arnaldo.
A partir de entonces se dirigieron a la casa del padre de Vilmar, Vidal Acosta González, donde a las 16:30 se reunieron con los otros hermanos de “Neneco”, Lorenzo y Wilson.
Arnaldo contó que Wilson estaba vestido con ropa parapara’i, tal como describió la única sobreviviente del atentado, que tenía un quepis y portaba un arma corta y una escopeta.
Ya a la tardecita llegaron también dos sobrinos de “Neneco”, Flavio Acosta Riveros (el otro autor material) y Gustavo Acosta Gadea, alias “Chiqui”, hijo de Wilson.
En familia se decidieron los pasos que iban a dar a partir de entonces, porque ya sabían que iban a sospechar de ellos.
Al día siguiente, el viernes 17 de octubre, “Neneco” le dijo a Arnaldo que se escondiera en el monte por lo menos por tres días.
