El anuncio de que el Papa iba a hacer una parada en la cárcel de mujeres concentró a un gentío.
Un cartel alusivo con un mensaje rotundo de No al Aborto, frente a la Iglesia de la Recoleta, una tarima destinada para el coro de la cárcel, el cordón de los estudiantes encabezados por los del colegio Cristo Rey, de la congregación de los Jesuitas, de la cual proviene el Santo Padre , formaron parte de los preparativos que se realizaron desde bien temprano.
Una particularidad que se dio es que el Cementerio de la Recoleta se vio sitiado de personas ávidas por ver al Sumo Pontífice.
No faltaron los incidentes propios de una gran concentración de personas como cuando un camión de logística echó un cable de alta tensión y dejó sin energía eléctrica a toda la zona, así como gente que se desmayó producto del cansancio y de la emoción.
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La espera fue amenizada por el coro de 50 reclusas que cantaban “Papa Francisco”, un himno compuesto por el profesor Amado Yuruhan.
Las expectativas subían cuando a través de una pantalla gigante veían que la comitiva se acercaba.
Y el Papa llegó a las 16:07. Causó un susto entre los presentes que vieron que el papamóvil pasaba el sector de las tarimas donde estaban las reclusas. Sin embargo, el vehículo paró y la emoción subió de tono.
Bajó el Papa y fue recibido por la ministra de Justicia, Sheila Abed; el director de Establecimientos Penitenciarios, Artemio Vera, y el capellán Luis Arias.
Le invitaron a pasar, pero el Papa les manifestó que estaba con una agenda apretada.
Las internas Clementina Ruiz y Andrea Garcete le entregaron una estola bordada de ñandutí que fue hecha por las reclusas. El Papa abrazó a Clementina y le dio un beso a Andrea.
Las chicas le invitaron a pasar y el Papa solo respondió con una sonrisa.
Finalmente, saludó al coro que le cantaba con un entusiasmo mayor.
Pasaron diez minutos y el Sumo Pontífice abordó el papamóvil, bendijo al público y se despidió.
Adentro las reclusas que seguían todo a través de una pantalla gigante expresaron a gritos su decepción.
Pero la misma ministra de Justicia y la directora Ana Coronel hablaron con las internas y las tranquilizaron. Sus compañeras del coro les ofrecieron una serenata para hacerlas partícipes de la fiesta, inolvidable para ellas.
