El engaño empezó con el censo en 2015, que estuvo a cargo de una empresa privada amañada porque al final nadie sabe quién o quiénes son los responsables. El censo se anuló y en octubre de este año la Secretaría de Planificación hizo otro.
En noviembre último, una comisión parlamentaria encabezada por la diputada Cristina Villalba (ANR) se trasladó a San Juan Bautista. En reunión con centenares de adultos mayores prometió los beneficios. Sin embargo, el descreimiento y la desconfianza ya se apoderaron de los abuelos porque después de dos años de peregrinar no hay resultados. Es más, las inscripciones y censos quedaron nulos.
Aquí cabe recordar el mensaje del papa Francisco en relación con la atención a los ancianos y los niños. “El pueblo que no custodia y no respeta a sus abuelos no tiene futuro, porque no tiene memoria, ha perdido la memoria. Los abuelos son tesoros”, expresó el santo padre el 19 de noviembre de 2013, durante su homilía en Santa Marta.
De la misma manera, el Santo Padre, pide cuidar a los niños, quienes deben recibir la atención de los padres, educación, protección y afecto. Una sociedad que descuida a sus abuelos y que no educa a sus niños demuestra la falta de sentido de responsabilidad y de humanidad.
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La discriminación social y el individualismo es una de las características de este siglo XXI. La indiferencia es prueba de la escasa sensibilidad social del Gobierno y los responsables del plan de asistencia, no solo a los adultos mayores, sino también a los niños indigentes.
El olvido de los adultos mayores y de los niños abre camino a un futuro incierto lleno de conflictos.
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